
Todos los padres deseamos lo mejor para nuestros hijos. A veces fantaseamos sobre su vida adulta y nos los imaginamos disfrutando de una buena profesión y con una vida plena y creativa.





El valor de lo que somos está en los demás.
Quizás a veces pensemos que nuestra vida es, ha sido plana, mediocre y un fracaso, pueden llegar a pensar algunos. Podemos valorar que el coste de nuestra existencia es elevado para lo que somos, para lo insignificante que nuestra vida es para los demás y no digamos para el Cosmos, que percibimos indiferente a nuestra existencia, pero... no es cierto.
La trascendencia de nuestros actos es desconocida ya que no sabemos las consecuencias que nuestras acciones a largo plazo tienen. Quizás un gesto sencillo hacia alguien, una palabra, provoca una cadena de reacciones cuyo final ignoramos pero que a buen seguro no es una inutilidad ni está en desarmonía con el Cosmos al que siempre hemos pertenecido y perteneceremos.
Nimias acciones trascienden de forma espectacular y cambian el rumbo de la existencia de otros. Ese es el valor de lo que somos, la trascendencia de nuestra vida está en los demás.
Es nuestro particular "efecto mariposa"
Me acuerdo de la popular película de Capra "Qué bello es vivir", donde se nos muestra a un derrotado y abatido protagonista que piensa en la inutilidad de su existencia y decide acabar con ella. Antes de suicidarse pasa ante él la vida "sin él". Comprueba como su existencia "valió la pena" ya que sus actos, en apariencia sencillos y sin valor a la larga produjeron efectos trascendentes en la vida de los otros.
Cuando toma conciencia del valor de su vida decide continuar y hacer algo tan sencillo como "actuar", con honestidad y coherencia siendo fiel a él mismo.
Hay un popular cuento taoista cuya moraleja es la trascendencia de los hechos fortuitos y la importancia que pueden tener en nuestra vida y la de los demás:

Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo.
Un día el hijo le dijo: -¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.
-¿Por qué le llamas desgracia? - respondió el padre, veremos lo que trae el tiempo...
A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
-¡Padre, qué suerte! - exclamó esta vez el muchacho - Nuestro caballo ha traído otro caballo.
-¿Por qué le llamas suerte? - repuso el padre - Veamos qué nos trae el tiempo.
En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo.
El muchacho se quebró una pierna.
-¡Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho -. ¡Me he quebrado la pierna!
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:
-¿Por qué le llamas desgracia? ¡Veamos lo que trae el tiempo!
El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en su cama.
Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey buscando jóvenes para llevárselos a la guerra.
Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.
El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver que lo malo no era tan malo y que siempre hay algo bueno esperando.
A veces pienso en estas cosas, en nuestras hijas, lo que representamos para ellas, lo que hubiese ocurrido si nuestros destinos no se hubiesen cruzado.
La vida es misteriosa y fascinante.



¡Cuánto me gustaría emular a este joven alemán! Ha viajado durante un año más de 4500 km a pie por China.
El vídeo de cinco minutos es muy bueno. Se lo dedica al "maestro Xie" , quien desde 1983 recorre China también a pie, según nos cuenta Christoph Rehage en su web.

Debido a un pequeño accidente me encuentro en casa, de baja laboral y con el brazo en cabestrillo (nada grave, una pequeña fisura a la altura del codo en el radio del brazo derecho). Aprovecho el silencio, desacostumbrado para mi a estas horas , cuando todos están trabajando, y la tranquilidad que supone no estar obligado a hacer nada, para disfrutar del sosiego de mi casa vacía. Enciendo el ordenador y leo con más calma que de costumbre, con menos prisa, los blogs y páginas de Internet que habitualmente sigo cuando dispongo de tiempo ( también así me olvido del picor que la férula me produce y que llevo como mejor puedo )
Aunque sólo puedo usar la mano izquierda, no tengo prisa y tecleo con un dedo esta entrada sobre algunas cosas que esta mañana he leído.
El blog de Roberto Pili hace una una referencia al de Brenda. Leo su entrada "Esos malos oportunos" . Lo encuentro muy interesante (como todo lo que escribe) y me hace pensar en mi situación de hoy mismo : apenas he dormido por la incomodidad de la inmovilización del brazo, me encuentro muy limitado para situaciones sencillas como es por ejemplo atarme los cordones de los zapatos. Me pica horrores el brazo sin poder aliviarme con "una rasquiña", el peso de la escayola a veces se hace sentir y molesta en forma de leve hormigueo. En fin. Nada grave repito, pero esta repentina, transitoria (y espero que breve) inmovilidad parcial, me ha hecho pensar en las acciones cotidianas sobre las que nunca reparo. Puedo quedarme sentado lamentando mi situación, o intentar hacer cosas y moverme a pesar de la dificultad, adaptándome a la situación. Tengo la opción de ver todos estos inconvenientes como retos y decido aplicarme esto último.
Me cuesta escribir pero es mejor que no hacerlo y me doy cuenta de una ventaja, que es que teclear con un dedo me obliga a ir lo suficientemente despacio como para que el pensamiento no se desboque, las ideas no se aglomeren y empujen unas a otras. Descubro que escribir despacio no está tan mal. La lentitud obligada de la mano, en cierto modo "contagia" la mente y acabas serenándote y viendo las cosas, las ideas más nítidamente. Me doy cuenta que puedo aplicar a esta situación concreta el lema del "movimiento slow" que dice "menos es más".
Escribe Brenda de "resiliencia". Es un tema muy interesante para todos y que dadas las circunstancias de nuestras hijas y de los retos "extras" a los que se enfrentan y enfrentarán, debemos estudiar sus principios, asimilarlos y aplicarlos a nuestras vidas. Es muy cierto que ante situaciones difíciles tenemos dos opciones, luchar por superarlas y aprender de ellas o dejarnos arrastrar por la pena, la tristeza y la desesperación , según los casos.
He recordado un libro que leí hace tiempo y que recomiendo , se titula "El hombre en busca de sentido" de Víctor Frankl.
Me ha gustado mucho la idea de "no dar respuestas tristes a situaciones tristes" . Es cierto, suele ser lo habitual el mimetizarse con la pena y unirse a ella hacia donde nos quiera arrastrar.
Nuestras hijas nos tienen como modelo y debemos transmitirles en la medida de lo posible la idea de resiliencia, siendo un ejemplo para ellas en cómo nos enfrentamos a los retos, más o menos grandes, más o menos graves, que el día a día nos plantea.

He escuchado en varias ocasiones en la radio a Najat el Hachmi (tertuliana ocasional de Julia en La Onda, de Onda Cero) hablando de los temas más variopintos. Trasmite sus ideas de manera que dejan traslucir que ella es a una mujer inteligente , joven muy de su tiempo y de la sociedad en la que vive y con criterio propio.
Me hizo gracia el primer día en que coincidió con Sánchez Dragó, también tertuliano, en el citado programa de radio. Éste no la conocía y al presentársela, dijo Julia Otero que era escritora . Le faltó tiempo a Sánchez Dragó para entender que era “escritora marroquí, ...con ese nombre...”. Najat le contestó que ella era de Vic, donde había vivido desde los ocho años.
Esta mujer que reivindica su identidad de joven, mujer, catalana, de Vic, vecina de Granollers, licenciada universitaria, escritora, y nacida en Nador , Marruecos, escribió el ensayo «Jo també sóc catalana» donde intenta hacer ver a la sociedad la normalidad de lo que representa: una mujer educada en la cultura catalana, la de su entorno de Vic, con raíces y origen en el Marruecos bereber. Reivindica el respeto por lo que ella es, sin que ello suponga rechazar su procedencia, la de su familia y su origen , con todo lo que significa, y que asume con la naturalidad.
Leí su libro “El último patriarca” (lo recomiendo, aunque algunos pasajes son duros, de una violencia que, por desarrollarse en el contexto íntimo, silencioso de la familia los hacen más espeluznantes ) donde, entre muchas otras cosas la joven hija lucha por ser como sus compañeras de instituto, por ser lo que siente, una joven más, simplemente.
En esta actitud de Najat, ante “la sociedad” , “su sociedad”, en estos sentimientos, siempre he visto un paralelismo con lo que nuestras hijas puedan sentir en el futuro. Nuestras hijas son españolas, pero sus rasgos, como en Najat su nombre y su tez morena, delatan otro origen que los demás, en muchas ocasiones se empeñan en colocar de filtro para todo lo demás.
Nuestras hijas nos han expresado en varias ocasiones su fastidio por ser en muchas ocasiones vistas como “chinas” (idioma, costumbres,...) exclusivamente. Ellas sienten con orgullo su origen, pero detectan que los demás , en gran número de ocasiones , ven en ellas a unas chinas sin más. Les molesta que desconocidos y algún que otro conocido no capten, no entienda lo que para nosotros es normal y vivimos con naturalidad, es decir, lo que supone haber nacido de otra familia y haber formado la nuestra mediante adopción ; respetar y apreciar el origen y vivir y desarrollarse en un entorno que es y sentimos nuestro, como es y sienten suyo su origen, aunque no hablemos la lengua de China ni vivamos las costumbres de su maravilloso país de nacimiento.
En otras ocasiones he hablado de la identidad en nuestras hijas y lo que significa sentirse igual a los que te rodean y ser vista de modo diferente, el de ser señalas.
Saben por experiencia lo fácil que es echar mano del “¡china! “como insulto por parte de compañeros de clase. Recientemente nuestra hija pequeña nos contó como no pudo reprimir el llanto cuando una compañera de clase , a la que conoce desde los tres años, la llamó a modo de insulto “china, cara de hoja.”
Nuestra hija mayor, como también ha sido objeto del apelativo de “china” como insulto , por experiencia, por ser mayor y por haber reflexionado sobre el tema , alecciona a su hermana diciéndole: “ X, es tonta. No sabe que ser china es algo normal, como ser de Córdoba. Menudo insulto. Es una ignorante”
No obstante, nuestra hija mayor teme , así nos lo ha dicho, la hora de ir al instituto (será el año próximo) Al temor que todos los chicos sienten por ese lugar , esa situación nueva, nuestra hija une sus rasgos distintos. Teme ser objeto excesivo de atención por su rostro , por sus ojos.
Es un temor que yo también tengo, puesto que ahora comienza la etapa más difícil de su desarrollo.
Ahora entra en la adolescencia y construye su identidad. Espero saber estar a la altura de las circunstancias y saber manejar los conflictos que surjan del mejor modo posible.

"La vida es más difícil que la muerte"
Con esta frase termina esta, dicen, sobrecogedora película del realizador chino Lu Chuan.
(en este blog comenté hace tiempo su película Kekexili)
Ha ganado la Concha de Oro en el presente Festival de Cine de San Sebastián. A decir de los críticos, es un galardón merecido que narrar con maestría las atrocidades que las tropas japonesas perpetraron en la antigua Capital del Sur, Nanjing, durante la ocupación del país en 1937.
Mucho se ha hablado , escrito y filmado sobre este horrible episodio de la historia reciente de la humanidad. Más allá de la discusión en las cifras de víctimas, la matanza fue un hecho y por vez primera un joven director de éxito en China, cuenta este vergonzoso episodio contando también con el punto de vista del soldado japonés. Parece que esto molesta a muchos chinos y por ello la distribución de la película puede tener problemas en los cines de su país.
Creo que Lu Chuan es valiente al mostrarnos el horror de las guerras acompañado de la reflexión que provocan otros puntos de vista (algo parecido hizo Clint Eastwood con "Cartas desde Iwo Jima" y "Bandera de nuestros padres") . El horror no entiende de países ni de épocas. Los humanos lo hemos practicado desde siempre, así como el heroísmo.
No debemos resignarnos y luchar cada cual desde su modesto lugar en este mundo para que esa "mala leche" que entre nosotros habita no se alimente con odio y se multiplique hasta nublarnos el entendimiento y llevarnos al horror como ocurre en muchos lugares del planeta, donde no sólo se cometen atrocidades sin compasión, sino que hay quien las justifica con argumentos maniqueos de buenos y malos.
Ayer mismo vi un reportaje en La 2 de Televisión Española sobre los españoles en los campos de exterminio de la Alemania nazi, donde algunos de los supervivientes contaban los horrores a los que un ser humano puede llegar. Los supervivientes contaban como algunos ante el terrible de la existencia que tenían, optaban por morir, por poner fin a tanto sufrimiento.
"La vida es más difícil que la muerte"

La vida es fluir, movimiento constante. La muerte es lo inerte. Cuando la brisa agita la hojas y la sombra de éstas se proyecta en esta esquina de la mesa de mi escritorio con movimientos suaves, casi imperceptibles, pienso que vivo, que la vida fluye a mi alrededor y por un instante percibo la armonía de las cosas.
Pienso en el movimiento, y en que cuando todo se detiene es el final de lo que conocemos.
Hoy es el primer sábado de otoño y al amanecer una bandada de golondrinas , camino del sur, volaba bajo sobre la tierra aún reseca pero que deja asomar pequeñas briznas de hierba. El ambiente es algo más fresco y grandes nubes anuncian lluvia. Otro otoño más y así siempre...



"No te quejes de la oscuridad, enciende una luz"
Confucio
Este verano tuve una breve conversación con una joven china que trabajaba en un bazar de Fuengirola (Málaga) En muchas ocasiones, debido a los rasgos de nuestras hijas, en fácil entablar conversación con ciudadanos chinos que viven en nuestro país.
Me contaba esta joven (de unos veinte años) hablando de la edad de mis hijas y del curso en el que estaban en la escuela, que su hermana pequeña, de la misma edad que la menor de mis hijas, no se adaptaba a la escuela. El ambiente en las clases le desagradaba y lo pasaba mal.
Me preguntó si mi hija pequeña se sentía bien en el colegio. Me confesó esta chica que comprendía a su hermana, que el los años recientes en los que esta joven estuvo en el Instituto, le resultaba increíble el trato que los alumnos daban a los profesores, como no les hacían caso y como se perdía el tiempo en clase. No comprendía la falta de respeto que los chavales tenían hacia sus profesores, viniendo de un país, como China, donde no sólo a los profesores se les respeta, sino a todas las personas mayores.
Comentarios como los de esta joven china, me entristecen como español y como maestro, que como probablemente sepan algunos de los amables lectores de este blog, es lo que soy. Es la profesión que elegí hace ya mucho tiempo. Hoy en día pasamos por muy malos momentos en materia educativa. Sé de que hablo. La sociedad actual en nada se parece en la que vivía cuando decidí dedicarme al trabajo de enseñar, de transmitir a los niños la fascinación y el estímulo que supone el descubrimiento de las cosas. Aprender es una actividad muy gratificante y además muy útil para la vida. Desgraciadamente la escuela ha ido deteriorándose con el paso de los años. No me refiero ni al al material educativo ni a la instalaciones, que han ido mejorando con el paso del tiempo, como ha sucedido en nuestras casas, que disponen ahora de mas "comodidades" que nunca. Tampoco me refiero al profesorado que (aunque también hay quien no da el nivel, como ocurre en todas las profesiones) está razonablemente preparado y motivado para hacer su labor. Cuando me refiero a deterioro, quiero referirme al mismo acto de "enseñanza -aprendizaje" .
Cuando empecé, la mayor parte de mis energías las dedicaba a preparar con ilusión la materia que iba a enseñar. Pensaba en el modo más atractivo de transmitir "la chispa" que te enciende el entusiasmo por descubrir las cosas, por entender, por aprender. Buscaba lo mejor para motivar a mis alumnos y por mantenerles este estímulo durante el curso. Creo con honestidad que muchos guardarán un buen recuerdo de sus años de escuela como yo también lo tengo. Así como antes dedicaba la mayor parte del tiempo de clase, de mi energía a enseñar las claves del aprendizaje , del saber y del conocimiento de una materia concreta, en los últimos años gran parte de la energía se me va en mantener el orden necesario para que el acto de aprender se pueda llevar a cabo y en burocracia inútil. Pienso que soy un maestro que intenta estar al día en todo. Siempre he reciclado mis conocimientos y adoptado a las exigencias de cada momento.
La escuela es un reflejo de la sociedad y siempre he ido a la par de los tiempos y las exigencias que éstos en cada momento me han marcado, pero ahora la cosa pinta muy mal. A pesar de todo, intento todos los días hacer de tripas corazón y en la medida de lo posible enfrentarme a las difíciles exigencias de mi trabajo lo mejor que sé, sin dejarme la salud en ello, cosa difícil puesto que el maldito estrés siempre me está rondando y mandándome avisos en forma de erupciones de piel, dolores de espalda, de cabeza, insomnio, etc. Intento ( y creo que consigo) mantener la cabeza fría en los momentos más complicados y no dejarme arrastrar por las emociones negativas que cada jornada aparecen por aquí o allá.
Intento hacer mía a diario la máxima de Confucio que encabeza esta entrada e intento agitar la conciencia de todos los que tengo a mi alrededor, es mi deber aunque parezca que siempre me estoy quejando y que parezca infeliz (cosa que no es cierta obviamente) Soy consciente que crear un problema es mucho más fácil que resolverlo y que para los problemas complejos las soluciones también son complejas.
Pongámonos a trabajar .
Me gustaría compartir con vosotros la reflexión que da con las claves del problema que tenemos en educación, muy acertada en mi opinión, que esta semana pasada escuché en Onda Cero, en el programa "Julia en la Onda" , a Francisco Kovacs, médico especialista en la espalda y sus patologías, que en su entrevista con Julia Otero, acaba hablando de educación. Un tema que parece que a todos preocupa, pero en el que no se hace nada concreto y efectivo que haga que comience a girar esta nave en la que vamos todos y que se encamina a no sé donde.



Viajar. Para mí es una de las mejores maneras de saborear la vida. El tiempo se ensancha y los días que transcurren entre paisajes, acentos , olores y sabores no habituales te hacen percibir la dulce y apacible sensación de plenitud de sentirse vivo y aunque los segundos, inexorables y mecánicos, se suceden uno tras otro , la percepción del tiempo transcurrido es diferente. El tiempo de viaje transcurre rápido, a veces vertiginoso, pero en la memoria perdurará plácido y ancho y después, de vuelta a casa, en los monótonos días que se suceden en la mayor parte del año, los paisajes, acentos , olores y sabores vividos volverán en la memoria y me harán desear revivirlos, y en cierto modo así sucederá.
Cuando viajas, también lo haces de un modo interior y te recorres por dentro, observándote y reflexionando sobre tí, tus ideas e inquietudes, tus actitud ante ciertas cosas. No hay nada mejor que encontrarse durante un cierto tiempo fuera de los paisajes, acentos , olores y sabores no habituales para pensar con más precisión sobre uno y lo que te rodea.
Viajar es vivir con la intensidad que a veces la monotonía y la cotidianeidad nos dificulta.
Todo esto que cuento, no sólo nos ocurre a nosotros los adultos, los niños también , a su manera disfrutan con intensidad de estos días "diferentes" y también aprenden cosas sobre ellos y sus vidas que les servirán cuando vuelvan a la monotonía que la cotidianeidad les impone.
Para nuestras hijas , para la construcción de su identidad, el viaje es una importante herramienta que les ayuda, como ocurre con nosotros los adultos , a reconocerse en una forma de ser, unas costumbres, en una cultura que nos ubica en una geografía , nos hace valorar lo que poseemos y nos motiva para cambiar lo que nos diferencia y desagrada de nosotros y nuestra forma de ser.
Durante nuestro periplo europeo hemos coincidido casualmente con otras familias como la nuestra. En el sur de Francia una familia de París con dos niñas chinas de edades parecidas a las de nuestras hijas y en el norte con una familia holandesa, también con hijas chinas y con edades similares. Chinitas hablando español, francés y holandés, intentando comunicarse. Es una casualidad que te hace pensar en lo relativo de las cosas, por un lado lo pequeño que puede ser el mundo y por otro de su imensidad y variedad., de sus coinciencias y diferencias.

Hoy disfruto de mi segundo día de vacaciones y esta mañana me he acercado a la biblioteca pública para recoger algunos títulos para leer ahora que tengo tiempo y no tengo prisa. En el expositor de "novedades" me ha llamdo la atención un título : "Después de adoptar" .
Lo he sacado y al llegar a casa he empezado a examinarlo para decidir en que orden lo leo, que puesto ocupa en las preferencias de lectura. Tras echarle in vistazo al índice, lo he abierto por la parte final, que es la que más me interesa en este momento y he leído el capítulo titulado "Sentimientos hacia el país de origen". He decidido no leer ni un capítulo más.
Conforme lo leía me iban "chirriando" algunas de las afirmaciones que hacen sus autoras en torno al origen y los rasgos de los menores adoptados. Lo he vuelto a leer y llego a la conclusión de que sí, es cierto , los "sentimientos hacia el país de origen" son muy inportantes pero no en el sentido en el se apunta en el libro. Me da la impresión de que se quiere justificar, con argumentos poco sólidos en mi opinión, un cierto sentimiento de "indiferencia", cuando no de rechazo que muchos padres tienen hacia el país de origen de sus hijos. En un tono muy "políticamente correcto" se minimizan ciertos problemas potenciales relacionados con sus rasgos y origen, que nuestras hijas e hijos tendrán con toda seguridad en mayor o menor medida.
Transcribo algunos ejemplos que me han hecho pensar qué hay detrás, que sentimiento de fondo subyace entre las autoras del libro o los padres que hayan dado su testimonio para escribir este capítulo sobre los sentimientos hacia el país de origen :
"... En algunos casos, incluso se hace excesivo hincapié en su país de origen, su cultura de origen, su comida de origen. A veces se centra tanto en estos aspectos que se descuidan o se se deja de lado que también existe un país de destino, su familia de destino y su cultura de destino. La adopción implica la ruptura de lazos con la familia y el ambiente social de procedencia, con el objetivo de conseguir la completa integración en una nueva familia y entorno social. Su hijo es español de pleno derecho y nuestra cultura es lo suficientemente rica como para que se la transmitamos..."
"... Si al hijo se le une prrioritariamente a un país con el que no tiene vinculación emocional, ni sentimiento de arraigo, se le está dejando sin apoyos firmes sobre los que asentarse para poder sentirse seguro y poder construir su propia identidad después..."
"... Es decisión y elección de los padres adoptivos hablar a su hijo de su país de origen, o no hacerlo..."
"...Lo que debe usted prevenir es que los sentimientos de rechazo o los de aceptación lleven a que el tema del país y de la cultura de origen se conviertan en una conducta obstinada y reiterativa de su hijo, donde exista un desmedido interés por ese país, excluyendo al resto..."
Francamente, no conozco a nadie que haga "excesivo hincapié " en el país de origen ni se "unan prioritariamente" al país de origen. Sí conozco a muchos que manifiestan respeto y aprecio por la cultura de origen de sus hijas e hijos. En nuestro caso, intentamos dar ejemplo a nuestras hijas de amor por el país que las vio nacer, por su cultura , historia y gentes que lo habitan . Intentamos transmitir un sentimiento de orgullo por su origen que las haga tener una fuerte autoestima y les sirva para integrar sus rasgos distintos en nuestra sociedad que , por supuesto es la suya.
Apreciar a China no es incompatible con una plena integración en donde vivimos. En casa, por ejemplo, nos gusta la comida china y apreciamos su variedad, sabores, elaboración, etc. Cuando vamos a un restaurante chino o encargamos comida china, hacemos una fiesta de ello. Es la excepción deliciosa a nuestra dieta totalmente española como no podría ser de otro modo ( por ejemplo nos encantan los cocidos, boquerones , tortillas, paellas, salmorejo, flamenquines, ...)
Disfrutamos de las fiestas de aquí y nuestras niñas se visten de "flamenca" cuando llega la feria y se disfrazan de carnaval y cantan villancicos en Navidad, pero nos gusta también celebrar el Año Nuevo chino y reunirnos con otras familias como nosotros y compartir nuestras experiencias y pasarlo bien. ¿Es esto excesivo hincapié en la cultura de origen ?
Nos gusta la música china y es delicioso escucharla en muchos momentos, pero cuando viajamos en coche lo que se oye y que a nuestras hijas les encanta ( también a nosotros) es por ejemplo Amaral. ¿Excesivo hincapié en la cultura de origen?
Conocemos a familias que ignoran y en algún caso desprecian el origen de sus hijas. En el fondo no tienen asumida la procedencia que llevan (y llevarán toda su vida) sus hijas en la cara y su deseo secreto sería eliminar esas diferencias, esos ojos rasgados, ese pelo rizado o ese tono de piel oscura.
No es la primera, ni la segunda , ni me temo que será la última vez que tenga que salir en defensa del colectivo de chinos, en China y en España.
En esta ocasión, el desencadenante ha sido la redada que la policía realizó la semana pasada en Barcelona para precintar talleres clandestinos de confección y detener a los explotadores que mantenían a algunos de sus compatriotas en condiciones lamentables. Nada que objetar si no fuera porque en el mismo saco se mete a los chinos de bien (que son la mayoría) y a los miserables explotadores. La mitad de los talleres precintados tenían licencia y estaban en situación legal. Este redada ha condenado a la más absoluta miseria a decenas de personas. Estoy harto de las “buenas intenciones” que tan limpias dejan las conciencias y nos hacen ver lo justos, democráticos y defensores de la justicia que somos y no queremos ver la complejidad de estos asuntos, los matices de gris y lo complejo de las soluciones.
La ley debe aplicarse siempre sin excepciones y matices, pero las prioridades, las consecuencias de determinadas aciones no deben dejarse de tener en cuenta. Podemos dedicar, por ejemplo, a decenas de policías a vigilar a los peatones que cruzan por donde no deben, a los ciclistas que usan la acera, a conductores que no llevan la documentación en el coche , la rueda de repuesto a la presión apropiada y las luces de sustitución, ….. Muy bien. ¿Cómo hará esto que aumente nuestra seguridad vial? ¿Cómo contribuirá al descenso de la siniestralidad? Me temo que poco. Es cuestión de prioridades. No digo que esté mal que se persiga el crimen organizado, pero tengo mis dudas sobre la efectividad y necesidad de medidas así, con ese despliegue de medios.
Como titula Joan Barril en el Periódico, la redada es "Policía para el pobre".
Esta tarde, en las radios comentaban el tema y al final todo llevaba a los tópicos de siempre:
“Los chinos son muy cerrados, los chinos trabajan mucho por nada, son como esclavos, hacen competencia desleal, no pagan impuestos, todos son de la mafias o explotados por ellas , ¿dónde están los cadáveres de los chinos que fallecen? La mayoría de los locales son para blanqueo de dinero”...
Para terminar y como colofón, un oyente del programa habla de como los chinos han llegado a Mataró para “quitarles el trabajo que ellos hacían...”
Conozco a una mujer china que reside en mi ciudad. Tiene titulación universitaria, habla inglés y el español con fluidez y perfección asombrosas. Trabajó durante años de dependienta en una tienda de souvenirs y ahora , gracias a su trabajo sin descanso (traducciones, clases, etc...) a su preparación y a su pragmatismo, ha montado un restaurante (restaurante ¡japonés¡) además da clases de chino en la Universidad. Ha traído a su hijo desde China después de varios años de alejamiento y recientemente a sido madre otra vez.
De esto no se habla en los medios. Tampoco se habla del negocio que en occidente se hace con China y con lo que allí se fabrica. Sólo de productos de baja calidad, de falsificaciones y de los que son inseguros, peligrosos o tóxicos. Nunca nos acordamos de que nuestros televisores, relojes, cámaras fotográficas, teléfonos móviles, ordenadores, está hechos en China, eso sí, de marcas occidentales, que ganan ingentes cantidades de dinero deslocalizando su negocio...
Es curioso que esto ocurra en el país de la UE con más dinero negro en circulación y con la mayor tasa de economía sumergida....
Por ejemplo, en mi ciudad, de siempre ha contado con decenas de talleres clandestinos de joyería, donde miles de jóvenes han sido explotados durante generaciones. ¿Para cuándo una redada?
Leí el otro día en Xibanya, el blog de Juan Pablo, que de los 133 millones de blogs, sólo un cinco por ciento están activos (actualizados regularmente al menos cada tres meses) Este humilde blog , por falta de tiempo, se actualiza cada vez más de tarde en tarde. El motivo no es falta de ideas, ni de temas, ni siquiera de ganas, es más sencilla: en la distribución del tiempo de que dispongo cada día, nuestras hijas, el trabajo, los familiares, el descanso, la lectura, la intendencia, ...., se llevan horas y horas. Para escribir en el blog, conforme pasan los años, me auto exijo cada vez más en la elección de los temas. Se que algunos asuntos "me tiran" más que otros y no repetirse o resultar pesado es todo un reto que requiere concentración, y ésta, después de una jornada laboral exigente, de una hijas exigentes y un ajetreo más o menos habitual, es de lo que meno me queda. Cuando llega el fin de semana y tengo un rato para mí, para este blog y pienso en el tema del que reflexionar "en voz alta", empiezo a dudar.... Unos son demasiado serios, profundos y no merecen unas apresuradas líneas, otros quizás son demasiado similares a los ya tratados y parecen un "remake" de lo ya dicho, y no hay nada peor que repetirse....
Soy una persona que gusta de la charla, de la conversación,que expreso a aquel que me quiera oír mis opiniones. Lo hago con vehemencia y me gusta argumentar.... Pero este blog (su nombre y espíritu) no siempre está relacionado con los temas que me son cotidianos.
Hoy sí voy a comentar algo que he hecho esta misma mañana con mis compañeros de trabajo (ajenos absolutamente a China y lo chino) y es la compra millonaria de Ronaldo por parte del Real Madrid.
Pagar 94 millones de euros por los servicios de un jugador es una absoluta inmoralidad. Es un signo más , un síntoma más, de la desorientación de nuestra sociedad globalizada. Mi mujer y yo intentamos transmitir a nuestras hijas el valor del dinero y su relación con el esfuerzo y con la responsabilidad y noticias como esta lo hacen más difícil.
Mal mensaje se da a niños y jóvenes con operaciones comerciales de este tipo (no es otra cosa que cálculo financiero y negocio) camufladas de deporte. Es un modelo nefasto para las ilusiones y sueños juveniles donde se debería fomentar el gusto por el trabajo bien hecho y su recompensa económica de acuerdo con la tarea realizada y no utópicos "pelotazos" (nunca mejor dicho) desprovistos de principios morales o éticos.
Leo en China Smack los comentarios de ciudadanos chinos con respecto a este fichaje, y salvo unos pocos, la mayoría no se fija en lo que supone pagar 94 millones de euros por jugar al fútbol. Con pena constato que este mal también está globalizado.
Hace un rato en la cadena de televisión Cuatro,he visto un programa llamado "Ajuste de Cuentas" cuyos protagonistas son una pareja arruinada por nos saber precisamente esto, el valor del dinero, lo que representa ganarlo y el estilo de vida al que son tan dados muchos hoy en día de vivir por encima de sus posibilidades y de gastar lo que no se tiene y que siempre " Dios proveerá".
Decía Confucio : "En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza. En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza."