21.5.11
¡Democracia real, ya!
caballos: los mercados financieros,
grano: nuestros impuesto , nuestra riqueza
el general : la actual clase política
Los caballos comen grano
en la cuadra hay doscientos:
y comen cada vez quinientos celemines.
El año pasado fue muy seco; los hombres pasan hambre,
ya se han comido las raíces de las plantas, ahora comen la
corteza del árbol.
Han requisado el grano para los caballos del Estado.
¡Los caballos son muy importantes; los hombres valen poco!
Los hombres no se atreven a quejarse:
desean que los caballos del gobierno estén gordos.
Si están gordos, los caballos del gobierno corren veloces
como el viento.
Hay disturbios en el Norte y en el Sur,
el general, para acabar con los bandidos necesita caballos.
WU SE-TAO
Dinastía YUAN (S XIII)
2.5.11
Conexión
La misma luz de mediodía de finales de mayo en un rincón del patio del templo me llevaron a la memoria también ese rincón de mi patio. En ese momento sentí que mi casa, a a miles de kilómetros también podría estar aquí. El mismo cielo, el mismo verdor de las hojas y el mismo calor.
Desde que nuestras hijas entraron en nuestros corazones, el mundo se nos ha hecho más pequeño y en cierta manera se ha convertido en nuestra casa. Nos sentimos más unidos no sólo a China, sino al mundo en general. La empatía ha crecido entre nosotros y los paisajes y gentes del planeta cada vez son más nuestros. Esa misma sensación la he tenido muchas otras veces en otros contextos, pero siempre es lo mismo : Una especie de conexión con ese lugar, cuyo detonante es un paisaje, un olor, un sonido, una luz, que en mi me memoria me conecta con lo ya conocido o vivido.
Me he acordado de esto cuando escuché el pasado sábado una conferencia de Bernardo Atxaga, que con motivo de la inauguración de la Feria del Libro de mi ciudad dio y cuyo tema era La otra mirada . Esa forma de ver las cosas, podríamos decir que en cierto modo "mirada poética" que les da valor más allá de lo descriptivo y apunta al alma de las personas. Cuando la mirada poética se posa sobre algo, lo trasciende, lo universaliza y lo hace intemporal. Entre otras cosas contó que un emigrante vasco en Argentina, Pedro María Otaño escribió un poema referido al ombú, árbol de la Pampa que le recordaba al nogal de la casa en donde nació:
"Tú eres, dulce ombú, mi amigo más querido, por eso acudo a ti a derramar mis lágrimas. Tú me llevas hacia el nogal de la casa en donde nací. Te recordaré siempre..."
Ese granado en el templo budista de Pekín y el que en mi casa crece están conectados y yo con ellos.
Todos lo estamos.
También acuden a mi todos estos pensamientos hoy que nos hemos despertado con la noticia de la muerte de Bin Laden. Cuando practicamos la empatía las cosas las vemos de modo diferente y cambiamos. Hoy la necesitamos más que nunca. El odio nos empobrece y eterniza los conflictos.
30.4.11
Soledad

14.4.11
Entender a China
Ayer tarde y con motivo de la visita de José Luis Rodríguez Zapatero a China y la promesa de la autoridades del país de "compra de deuda" e inversión en las "cajas españolas", las radios (Cadena Ser, RNE) hablaban sobre el asunto y era casi unánime (otra vez más y ya van muchas en los últimos tiempos) la ristra de tópicos de siempre sobre China. A veces alentados por los periodistas, las personas que opinaban, y de forma casi unánime, lo hacían con comentarios de corte xenófobo hacia chinos. Me entristece comprobar como ese "miedo al otro", en época de crisis, asoma algo más que "la patita" y con la complicidad (por acción u omisión) a veces, de los moderadores en la radio, pero en otras ocasiones en televisión y en prensa escrita, se instala entre nosotros. Se disfraza la xenofobia (que es de lo que se trata) con las objeciones a China ("las de siempre", que ya me da pereza reproducir) , lo que no hace sino dar argumentos a los que odian "al diferente", ya sea chino, negro o magrebí ...
Aprendamos de lo que la civilización china puede enseñarnos, que es mucho, y dejémonos de una vez de esa visión tan injusta de prepotencia y "sabelotodo" con que los occidentales vemos a la antigua y fascinante civilización China, y aprendamos de ellos lo que merezca la pena imitar y asumir.
Y seamos justos con los que vienen a ganarse la vida desde otros sitios, como nosotros hicimos en otros tiempos. Insistir en los tópicos de siempre una y otra vez, sólo hace que la xenofobia nunca se marche.
Yo amo mi tierra, donde nací y vivo, y valoro lo que de bueno ha aportado al mundo y me siento orgulloso de este rincón del planeta pero sin sentirme superior a NADIE.
Cuando conoces, cuando entiendes y amas a los otros pueblos, ya no hay vuelta atrás.
Intentemos conocer a China y combatamos así la xenofobia.
Para los que no entienden a China, les recomiendo que con atención sigan este el video de una conferencia de Martin Jaques y luego reflexionen:
(si no se visualizan los subtítulos en español seguid este << enlace >> )
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9.4.11
Quietud para reflexionar
El estos tiempos de velocidad, de aceleración permanente y de inmediatez absoluta es muy difícil tener los momentos de sosiego y calma que se necesitan para ver las cosas con cierta perspectiva y a veces con sentido común.
Ocurre en nuestras vidas cada vez más y se aprecia por ejemplo, estoy pensando ahora, en noticias y temas que se tratan en las tertulias radiofónicas y televisivas y en los comentarios de blogs y periódicos digitales, donde abundan demasiado las animaladas y las "consigas trinchera" y los comentarios poco reflexivos y apresurados y que sobrepasan con mucho a los serenos, ponderados (que también los hay) y que cuando éstos se sustentan en datos y están bien expuestos y argumentados, pueden llevarte a modificar en el tema tratado tu opinión, e incluso cambiarla.
He reflexionado sobre esto en la última semana, mientras leía los comentarios que lectores de periódicos digitales y blogs varios hacían a propósito de la detención de Ai Wewei, de la que me hacía eco el domingo pasado. Pero pasa, insisto con cualquier tema, con cualquier asunto y situación de nuestra vida tan ajetreada, tan acelerada...
La velocidad, el análisis y posicionamiento ideológico inmediato es lo que hoy manda, y así nos va. Necesitamos más quietud para así poder reflexionar mejor, para vivir mejor.
Me acuerdo de este poema de Wang Wei que se ajusta a esta situación:
El cultivo de las letras no necesita del trato mundanal.
Ardua es la ciencia de la filosofía, y , para lograrla , camino
solo.
Amo los puros arroyuelos que serpentean entre las rocas.
Y amo también mi rústica cabaña, tan sosegada en medio
de los pinos.
Así que aquí estoy hoy, como el poeta, en este sábado de primavera, tranquilo en mi patio.
Una agradable brisa rebaja el calor que empieza a notarse en estas hora del tarde.
Sentado a la sombra observo las hormigas frenéticas que tronco arriba y abajo transitan por el ciruelo que ya, completamente verde, empieza a mostrar sus frutos aún inmaduros pequeños, verdes y de piel aterciopelada.
La ropa tendida al sol oscila suavemente. Abejarucos que en tránsito sobrevuelan mi casa pían y me hacen elevar la vista al cielo.
Las ideas que constantemente bullen en mi cabeza a lo largo de la semana parecen como si lentamente dejasen de agitarse y con la misma suavidad con que la sábana oscila con la brisa ante mis ojos, fuesen descendiendo hasta el fondo de mi mente para quedar allí, tranquilas y serenas hasta que este momento de quietud acabe.
Momentos así me ayudan a pensar y a luchar contra esa velocidad y mediocridad que parece intenta dominar nuestras vidas.
Slow!!
Interesante este video ( en inglés) de las autoridades de tráfico australianas para levantar el pie y disfrutar de la conducción mejorando la seguridad en el tráfico. Apliquémoslo a TODO:
3.4.11
Ai Weiwei
Acabo de leer en "El País" que el artista Ai Weiwei ha sido detenido en el aeropuerto de Pekín cuando se disponía a viajar a Hong Kong.
Desde que tuve conocimiento de la existencia de este artista, y al que dediqué una entrada en este humilde blog hace ya años, siempre que su nombre aparece en los medios le dedico especial atención.
He sabido que con el tiempo se ha ido radicalizando en su crítica al régimen chino y está pasando de ser un crítico incómodo para el poder, a un verdadero disidente.
Noticias como esta de su detención son de las que no me gusta escuchar de China.
Tan obsesionados con la imagen en el exterior como están las autoridades de Pekín , la detención de un crítico conocido más allá de las fronteras de China, creo que les perjudica mucho y además, opino que más que contribuir a "la armonía social y al control frente al caos" en el que piensan cuando ponen en marcha los mecanismos de represión las autoridades chinas, es un palo más en la rueda de la modernización y la apertura de China al mundo.
30.3.11
Civismo ante la tragedia
Por recomendación de mi amiga Begoña he visto la película japonesa "La Balada de Narayama". Ella y su familia nos visitaron el mismo día que una tragedia más, esta vez terrible, se cebó con el País del Sol Naciente.
Conversábamos sobre el carácter del pueblo japonés y me decía mi amiga que en esta película de Imamura están quizás las claves del carácter nipón. Es posible que sea cierto. Los días posteriores al terremoto y al destructor tsunami nos han demostrado que el pueblo japonés puede presumir de un estoicismo y un civismo del que por esta parte del mundo carecemos.
Ahora en Japón y antes en China cuando el terremoto de Sichuan de hace tres años, la mayoría de la población demuestra una unidad en la tragedia que dudo mucho aquí tendríamos. Me gustaría equivocarme.
En "La balada de Narayama" los habitantes de un pueblo de las montañas del norte de Japón, en una época indefinida que puede ser a finales del siglo XIX, lleva una existencia dura, donde para que la supervivencia tenga éxito, la cohesión social y la obediencia a las reglas que ellos mismos se han dado debe ser la guía de su existencia diaria. Hay una escena terrible donde una familia, que roba y oculta comida mientras los demás pasan penurias, es sorprendida y al poco, la aldea entera los entierra vivos, niños incluidos sin dejar ni rastro de ellos. Esa escena, como la idea que ronda durante toda la película de que los viejos, en un momento dado deben hacer el camino a Narayama, la montaña que los acogerá para siempre y así dejar sitio a los más jóvenes para poder así tener más alimento y no ser una carga, son muy perturbadoras e inquietantes, ya que una cosa es el instinto de supervivencia y la unidad ante la adversidad y otra la crueldad extrema que reflejan estas escenas donde la compasión, tan humana como el instinto de sobrevivir , no están presentes salvo en la duda de alguno de los miembros de de la aldea (incluido el hijo de la anciana protagonista que manifiesta su dolor, su duda ante la madre que desea irse a Narayama y morir allí, aun sin estar enferma y siendo útil a la comunidad)
Respetar al otro y no violentarle de ninguna de las maneras explica ese comportamiento ejemplar del que ahora hacen gala los japoneses. El civismo pasa por entender que tus actos repercuten de modo directo sobre los otros y por ello debes ser exquisito y riguroso en su control, en tu control. Los japoneses no lloran, gritan y son presa del nerviosismo y la histeria como creo que aquí nos ocurriría quizás.
Viendo la película y la actitud de la anciana protagonista ante la muerte, me he acordado de inmediato de esos trabajadores jubilados de la central nuclear de Fukushima que disciplinadamente aceptaron ir a la central a ayudar en las tareas de extinción a sabiendas del riesgo que ello conlleva.
Yo, y creo que muchos por aquí careceríamos de valor.
6.3.11
Anchee Min
20.2.11
Llevarse a casa la tensión del trabajo
Cuando uno se equivoca, lo mejor es aceptarlo y aprender de ello.
No somos padres perfectos y pretenderlo puede complicarnos la vida. El otro día lo pasé mal porque , supongo que a vosotros amables lectores os habrá sucedido en alguna ocasión, al volver a casa tras un duro día en el colegio, mi trabajo, reprendí a mi hija mayor por algo que, bien mirado, no era tan importante. Se puede decir que me "pasé de rosca". En el relax de casa, con un fin de semana por delante y sin la presión del trabajo, no soporté un leve acto de desorden y sobreactué de la peor manera posible gritando encolerizado. Me di cuenta del error en cuanto mi hija no discutió como en otras ocasiones, cuando mantenemos un pulso sutil donde ambos sabemos que al final, su protesta no deja de ser sólo pataleo, puesto que ella sabe que lo que digo es lo correcto.
Esta vez no. No discutió. Se puso seria, bajó un poco la cabeza, cerró los ojos y al poco, una lágrima empezó a bajar por su rostro. Me sentí fatal.
Analizando la situación a posteriori me he dado cuenta que la excesiva tensión del trabajo es la causante de ese error cometido por mí en el trato con mi hija.
Como las equivocaciones forman parte del aprendizaje y sin éstas difícilmente se progresa, intentar evitarlas al máximo y procurar aprender de ellas es la garantía del progreso, en todos los terrenos, en todas las materias , en todas las edades, por eso de ahora en adelante, sabiendo donde está el error, procuraré de algún modo "encenderme una alarma en mi interior" cuando detecte sobreactuación, inercia dañina de mi trabajo.
Lo que me pasa en la escuela donde trabajo no debo pagarlo con mi familia. Es un propósito firme.
Sin que sirva de excusa, es comprensible por qué la tensión me la llevo a casa también, paso a explicarlo:
Mi trabajo de maestro, a la vez que relajado y en ocasiones entusiasta, me exige estar alerta de un modo constante e intentar cometer el menor número de errores posibles. Permanentemente me exige un delicado y a veces imposible equilibrio entre afecto, cordialidad y firmeza. En muchas ocasiones y a diario, debo sobreactuar para resaltar, centrar y también enmendar o desviar la atención. En cada jornada, y varias veces debo hacer de juez imparcial en pequeños conflictos y dictar sentencias justas, con poco tiempo para hacer hacer diligencias. Todos los días debo resolver muchos conflictos a modo de "juicios rápidos".
Además de todo esto debo enseñar a un grupo grande de alumnos (excesivamente grande y heterogéneo con unas diferencias entre ellos de nivel y actitud enormes) la materia que se tercie, progresando en el programa de la asignatura y corrigiendo trabajos, exámenes y atendiendo a peticiones de información de padres, cuando no de exigencias un tanto fuera de lugar, ante las que también debo mantener ese delicado equilibrio de ayudar a padres un tanto despistados o bastante a veces, exigentes o negligentes en ocasiones con sus hijos y mostrarse firme sin dejar de ser compresivo con las circunstancias.
También a diario debo lidiar con la Administración y su obsesivo control del proceso educativo, que con la aparente intención (quiero pensar que sus intenciones son buenas) de mejorar resultados , nos atosiga a base de burocracia innecesaria, papeleo inútil y programas y proyectos que no sirven para nada o poco, mientras el sistema actual no cambie de modo radical. Salvo para mantener la apariencia y la mediocridad, sólo nos lleva a restarnos energía de lo verdaderamente importante que es enseñar.
Hoy dos días después, con más sosiego, una vez corregidos los exámenes de un par de clases y habiendo disfrutado de algunas cosas que me gustan y me relajan, me preparo para una nueva semana en la que cuando acabe , haré balance de mi grado de "desconexión".
Repetiré a modo de mantra:
No eres perfecto. Aprende de tus errores.
Riñe cuando debas pero sin pasarte.
Relájate y disfruta de las cosas.
15.2.11
"El rey de los niños" de Chen Kaige
"Wang Fu, desde hoy no copies nada en el diccionario"
El protagonista de esta hermosa y poética película deja escrita esta frase a su alumno más brillante antes de partir para siempre de la escuela rural a la que habían destinado en un lugar remoto del sur de China.
Son los años de la Revolución Cultural y miles de jóvenes son enviados a los lugares más apartados de China para ser reeducados en los "valores del campesinado, vanguardia de la revolución" en "brigadas de trabajo".
La película , de 1987, en mi opinión, es de una exquisita belleza. Paisaje y personas evocan (como sólo la poesía sabe hacer) ideas sencillas pero de extraordinaria potencia.
La sonrisa del protagonista y su entusiasmo en el acto de enseñar es de una gran hermosura.
Yo, maestro desde hace casi treinta años, me he sentido identificado con ese joven que a la par que se muestra inseguro, trasmite con convicción su idea sencilla en el planteamiento, pero nada fácil de llevar a cabo, de que aprender-enseñar es un acto de descubrimiento permanente y de exploración constante y que el maestro, cuando comparte su fascinación por el saber con sus alumnos, realiza uno de los actos más trascendentes en toda la historia humana.
Intemporal es ese acto de formar personas, buscando que cada cual aprenda a ser él y tener permanentemente curiosidad por las cosas, como lo es también el de mostrarse rebelde con los métodos que no busca hacer personas que crezcan en libertad y desarrollen su creatividad, sino simplemente mediocres ilustrados.
En un momento de la película, el director de la escuela le pregunta por "el manual" y él joven maestro responde que no lo ha seguido porque es "inútil". Antes de esto, cuando los otros jóvenes que comparten con el maestro este exilio forzoso le visitan, se sientan en el aula a modo de alumnos y recitan rítmicamente , según el "manual" y con clara intención de mofa... " Había una vez una montaña en la que había un monasterio en el que vivía un monje que contaba un cuento que empezaba... había una vez una montaña..."
En mi humilde opinión, "El rey de los niños", es una poética y hermosa película para disfrutar sin prisas y dejándose llevar ante un paisaje extraordinario. Por ejemplo, en algunas escenas, el cielo domina casi por completo la pantalla y los humanos se mueven pequeños, formando parte de la grandiosidad y donde también profesores y alumnos, sin nada, extremadamente pobres y desarrapados se nos muestran sonrientes y felices en su cotidiana tarea de aprender-enseñar.
Comienza la película con el plano de la escuela en una colina en un grandioso amanecer mientras suena una melodía que dice:
"Madrugo
... y veo que el sol
... está subiendo.
El cielo es alto.
El suelo es ancho."
1.2.11
del Tigre al Conejo
23.1.11
También nosotros adoptamos a China

Nuestras hijas nos han hecho asumir algo que muchos jamás han sentido, han pensado e incluso abiertamente no comparten y es que el Mundo es nuestra patria y que la Humanidad es nuestra raza, la única, pero también somos españoles y por tanto vivimos y nos sentimos orgullosos de nuestro país, su cultura y sus gentes a las que pertenecemos, y consecuentemente también nos duele, nos indigna y nos entristecen algunas cosas que aquí pasan.
Nos pasa a nosotros como le ocurre a los franceses, suecos , argentinos, filipinos, japoneses, chinos o senegaleses...
A los hijos se les transmiten los valores y la visión que de las cosas sus padres tienen, y porque no somos chinos pero sí amamos al país que nos dio nuestras hijas, ellas se sienten, al menos hasta ahora, cómodas en esta su familia , en esta su ciudad, en este su país y su cultura, pero también en su vínculo afectivo con China y su historia, costumbres y cultura, que no viven pero sí aprecian y sienten con orgullo por haber nacido allí.
Adoptamos a nuestras hijas en China y con ellas, en cierto modo adoptamos también el país.
No somos chinos, nuestra cultura no es China ni nunca lo será, pero eso no importa para que China sea algo importante y POSITIVO en nuestras vidas. Porque queremos a nuestras hijas, nada de China nos es ajeno.
Porque también nosotros adoptamos a China y para siempre se quedó con nosotros, las cosas que allá ocurren las sentimos muy próximas afectivamente y cuando se elogia a ese país , también nosotros sentimos orgullo. De igual modo cuando se critica de modo injusto, se menosprecia o se ofende a la tierra donde nuestras hijas nacieron, lo sentimos y nos afecta.
Últimamente no pasa un día en que alguien deje caer su ignorancia, sus prejuicios , o simplemente su "mala leche" sobre China o los chinos. Nuestras hijas aún son pequeñas y están en "otro rollo" y no perciben la chinofobia que lentamente se va colando en nuestra sociedad. Lo digo con pesar pero así lo siento. Desearía equivocarme pero percibo que ahora, cuando la crisis arrecia, la mirada se dirige con envidia y no ya con tanta simpatía a "ese gigante" como siempre lo llaman, que crece al diez por ciento anual en términos económicos que es la fábrica del mundo, que en algunas zonas tiene los índices de éxito escolar mayores y además se permite "el lujo" de comprarnos "deuda" a nosotros tan europeos...
El mundo está ya para siempre globalizado. Ese es el mal y también es la esperanza.
Escucho el viernes pasado con atención el programa "Julia en la Onda"en Onda Cero . Hablan de la educación en China y faltó tiempo para empezar a sacar los tópicos de siempre, que me da ya pereza reproducir. Al final, la guinda la pone una oyente (la última que interviene al teléfono) que habla del peor tópico de todos, el más doloroso e insultante al menos para mí, viniendo a decir que "China no puede dar ejemplo de nada puesto que allí se mata a las niñas, porque no se las quiere..."Sí, claro y yo añado que en Alemania se odia a los judíos y se les lleva a campos de exterminio y en Estados Unidos se tiene a los negros como esclavos y en España, la Inquisición quema a moros y judíos en las plazas públicas ...
Son tiempos malos para el diferente. Cuando las cosas vienen mal dadas, de nosotros sale lo peor y... esa es la esperanza, también lo mejor.
7.1.11
Tengamos esperanza ¡Feliz Año!
Ayer tarde vi una nueva entrega del excelente "Redes" . Se analizaban los "atajos" que nuestro cerebro plantea para "ayudarnos" a sobrevivir.
Según entendí ayer, en el programa se venía a decir principalmente que cuando la razón se ve desbordada y cuando el miedo nos atenaza, se ponen en marcha los mecanismos de supervivencia que en su forma menos agresiva se materializan en los prejuicios.
Se decía que los miedos y los prejuicios, inevitables y necesarios para la supervivencia, se combatían con el conocimiento. Que saber y conocer nos ayuda a neutralizar los mecanismos que muestro instinto pone en marcha por pura supervivencia y que nosotros debemos controlar en la medida de lo posible.
Pienso que el miedo, para que no te paralice, te anule y te destruya, para que se convierta en tu aliado, debe ser combatido con la razón. El conocimiento, como el miedo, también nos salva.
Como ejemplo, me vinieron a la mente los prejuicios que en España existen hacia los chinos y que estos días afloran por doquier en todos los medios con la visita de Li Keqiang.
Un par de horas después , en un programa de tertulia política se hablaba, ¡cómo no! de la visita de Li Keqiang , viceprimerministro chino a nuestro país.
En ese programa, plagado de presuntos periodistas y presuntos analistas políticos se decían una cantidad tal de sandeces y tonterías que me hacían revolverme en mi sofá.
Para casi todos, "el número tres" del gobierno chino era una especie de "embajador de un régimen equivalente a la peor de las tiranías imaginables". Pintaban de China un panorama alucinante, donde los trabajadores mayoritariamente "vivían esclavizados en condiciones terribles y trabajaban veinte horas al día por cuatro cuartos".
Se decía que en China se fábricaban productos de ínfima calidad, sin controles algunos y que luego nos vendían .
Todos, muy exquisitos, venían a poner de relieve la" inmoralidad" que supone que nuestros dirigentes reciban al representante de ese "régimen tan abominable".
Confundir un régimen autoritario con una tiranía es un error que no sé si por ignorancia , interés o una combinación de ambas, se usa mucho en los medios periodísticos. También, confundir a los gobiernos con los estados y a éstos con los habitantes que los pueblan es otro error también muy extendido.
Este programa era paradigmático de esto que digo. Lo peor y lo que me puso "de los nervios" fueron los "sms" de los espectadores:
....
"la culpa la tienen los imbéciles que entran en esas tiendas de chinos"
"los chinos son los nuevos judíos del mundo en el siglo XXI"
"nos están invadiendo"
"y pensar que antes pedía por los chinitos para el Domund, y míralos ahora"
"chinitos, musulmanitos, zapateritos,.."
"los chinos no pagan impuestos durante cinco años"
"no he visto a ningún chino morirse en España"
"en mi barrio están comprando todas las tiendas",
"aquí en Canarias hay más chinos que en China"
"Muchas tiendas de zapatos y juguetes cierran por culpa de los chinos"
"la industria textil se la han cargado los chinos"
...
Uno de los tertulianos, Miguel Ángel Rodríguez, muy atento a los "sms" "aclaró" que "no eran cinco los años que estaban los chinos sin pagar impuestos, sino tres..."
En fin , para echarse a llorar.
No pude más y apagué la televisión con el firme propósito de no volver a ver más ese programa.
Se me olvidaba decir el nombre : "El gato al agua"en Intereconomía TV.
No hay duda , la intolerancia , los prejuicios y el miedo más destructivos se ceban con los más ignorantes. Me acordé del programa Redes y del estupendo análisis que de los prejuicios se hacía y de su frase final:
"Si no sabes quien es el otro, le temerás, si lo conoces verás que entre él y tú hay muchas semenjanzas"
Lo dicho ¡Feliz Año 2011! Tengamos esperanza a pesar de todo.
7.12.10
"Poesía" de Lee Chang-dong
27.11.10
El color del cristal
Sabemos que en muchas ocasiones, dependiendo del "filtro" que apliquemos ante nosotros así haremos un juicio de lo que se nos muestra y comprobamos a veces para nuestra sorpresa, que cambiando el filtro, cambiamos el juicio. Hace un par de "post" Roberto me comentaba su discrepancia ante el juicio que me merecía a mí la actitud un tanto "chinofoba" de Henning Mankell en su novela "El Chino". Mirando el asunto con atención quizás llevaba razón Roberto.
En la novela había pasajes muy "chinófilos" que en mi juicio global del libro quedaron olvidados quizás porque me dejé llevar un poco por mis ideas preconcebidas y por mi permanente alerta ante todo comentario antichino.
Algo parecido me está pasado con Dianne Wei Liang, cuya novela "Mariposas para los muertos" estoy leyendo ahora.

Ahora ya no pienso igual y leyendo con otros ojos su última novela ya no me parece que esté haciendo ningún ajuste de cuentas. He cambiando el color del cristal con el que miro. He cambiado yo.
(en inglés)
16.11.10
Miro por la ventana el cielo azul pintado de nubes...
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14.11.10
"En Andalucía no paga impuestos ni Dios" Puigcercós (ERC)
Descanso un ratito de trabajar en este domingo lluvioso por aquí por el Sur de España y me conecto a Internet para leer las últimas noticias de la jornada y ¡zas! otra mentira de un político. Es desmoralizador para mí, mi mujer, mis hijas, mis familiares y mis amigos y mis conciudadanos que trabajamos, creamos riqueza y pagamos impuestos aquí en Andalucía. Somos para lo bueno y en lo malo como cualquier pueblo, ni mejores ni peores. Somos como en cualquier otro lugar de esta Península de historia tan agitada, ni más ni menos.
Esto sólo es munición para los "guerra-civilistas" y para los "anti-catalanes" y "anti-vascos" que en los últimos años tanto están proliferando.
7.11.10
"Todas las personas se parecen a sus padres"

La imagino sentada en su mesa atenta a las explicaciones de su profesor. Es una niña curiosa y muy perspicaz. Es voluntariosa y como decimos por aquí, muy zalamera. A todos quiere agradar y con todos quiere llevarse bien. Es una niña que "cae bien" y que sabe estar en los sitios. En clase es obediente y muy trabajadora y disfruta aprendiendo y es muy querida por todos los que la rodean ; por supuesto por sus profesores. Tiene nueve años y es mi hija pequeña. Por ser ella y no otra niña , su profesor de Conocimiento del Medio, el pasado lunes se sorprendió al verla llorar en su sitio, sin apenas hacerse notar, en plena explicación y sin motivo aparente alguno. Preguntó en voz alta qué es lo que le pasaba y ella agachó la cabeza y negó con un "nada". Finalizada la clase se le acercó y en un aparte le volvió a preguntar y entonces le dijo. Es que me ha recordado a "mi historia". Entonces el profesor lo entendió todo y comenzó a sentirse mal. Intentó consolarla lo mejor que supo y más tarde , realmente compungido me contó lo ocurrido y muy sinceramente me manifestó su pesar por no haber caído en la cuenta de la singularidad de nuestra hija.
La clase iba de "La Reproducción Humana" y como ocurre desgraciadamente en muchos textos en España, para hacer comprensible los conceptos se asocia en exceso y de un modo muy simple y sin matiz alguno el hecho biológico de reproducción a la maternidad-paternidad y a la formación de la familia.
Comprendo los sentimientos de mi hija cuando leían párrafos como el que sigue o contemplaba ilustraciones con el pie de foto como las que ilustran este "post"
(Conocimiento del Medio de Cuarto de Editorial SM)
Desde siempre "su historia", "nuestra historia" ha sido vivida con la mayor naturalidad posible, convenientemente contextualizada y adaptada a la edad en cada momento. "Su historia" ha sido vivida en positivo siempre con la intención de minimizar aquellas situaciones en las que la vida le lleve a recordarla, a ponerla en primer plano; pero se comprueba que por mucha preparación que uno lleve, los sentimientos afloran y te pueden hacer sufrir cuando menos lo esperas.
Su hermana mayor, en teoría de carácter más sensible, cuando pasó por este mismo tema no expresó pesar alguno, o quizás se lo guardó para sí , lo cual me preocupa.
Nosotras, las familias formadas mediante la adopción debemos saber que por muy preparados que estemos nunca podremos reprimir los sentimientos de nuestros hijos y debemos saber que el sufrimiento íntimo, personal, siempre estará ahí y nuestra obligación es empatizar al máximo, sin minimizar y sin reprimir.
Mi hija pequeña lo pasó mal y yo, luego al saberlo sufrí con ella e intenté hacerle comprender que ese sentimiento suyo también es mío, pero lo que ella siente nunca lo sentiré yo.
Como niña inteligente y sana, no ha seguido dando vueltas al asunto y rápidamente se ocupó de otras cosas. Pero ella y yo sabemos que volverá a pasarle, volverá a pasarnos.
31.10.10
Día de Difuntos
Las nubes surcan hoy el firmamento a gran velocidad impulsadas por un fuerte viento de otoño. Caprichosas formas de oeste a este pasan ante mis ojos. Unas son blancas y otras más oscuras que a buen seguro descargarán el agua que en su interior transportan quizás no muy lejos de aquí.
Nuestra vida transcurre veloz como en el firmamento lo hacen estas efímeras nubes esta tarde.
Pienso en nuestra existencia y en como los otoños se suceden uno tras otro, en como nuestros días transcurren en una cotidianidad que se nos antoja será eterna, olvidándonos de que en realidad lo que es eterna es nuestra finitud. Así es, ha sido y será. Disfrutemos del instante y recordemos en estos días de difuntos de qué estamos hechos y a dónde volveremos.
Este verano, en la placidez de unos días anchos y luminosos pasamos una tarde por una necrópolis en Alsacia donde yacen los restos de miles de jóvenes que en la Primera Guerra Mundial dejaron su corta vida en batallas que ya nadie recuerda. Me he acordado de todo esto en una tarde gris víspera de las jornadas en las que en el mundo se honra a los que nos precedieron como un recordatorio de lo que nos espera para así no olvidar el goce con el que la vida nos regala cada día.
Li Bai, un maestro de sensibilidad poética, uno de los grandes de la humanidad, no los recuerda con este bello poema que termina con una frase que cada día quiero hacer mía y no olvidar jamás.
"...mañana iremos a remar con el cabello al viento..." Es lo que vale la pena.
24.10.10
Chinófilos y Chinófobos

Chinófilos y Chinófobos...
No hace falta ser muy listo para saber con qué grupo me identifico (seguro que como la mayoría de vosotros, amables lectores) aunque me inquieta comprobar como China cada vez es vista con más recelo por muchas personas. Los chinófobos son cada vez más y eso nos obliga a los que amamos a este país a hacer pedagogía de un modo permanente.
Leí este verano "El Chino", de Henning Mankel. Vi el título en un centro comercial justo antes de partir de viaje, y sin referencias, sin saber nada de él ni de su autor, lo compré y comencé a leerlo. El libro me atrapó al principio. La intriga está muy bien dosificada y además el relato se vuelve muy interesante cuando empieza a contar las peripecias de unos hermanos chinos que en el siglo XIX fueron llevados a los Estados Unidos como esclavos para trabajar en la construcción del ferrocarril (un hecho real este , el de culíes trabajando para la Union Pacific que yo desconocía) Empecé a devorar páginas, pero ya mediado el libro te das cuenta que las tintas empiezan a cargarse el los tópicos de siempre sobre los chinos (que no voy a repetir) y la decepción comienza a aparecer. La trama se vuelve además inverosímil y algunas cosas comienzan a chirriarme demasiado. Esta vez no abandono la lectura como tantas veces hago y sigo hasta el final, comprobando , ya sin duda alguna, como Mankel puede ser encuadrado en el grupo de los chinófobos. En esta referencia en La Vanguardia podéis comprobar a qué me refiero y haceros una idea de la novela.
¡Ay, los chinófobos...! El otro día escuché una frase al vuelo en boca de un ancianito que paseaba pacíficamente con la que supongo era su esposa y un perrito. Al pasar por un flamante bazar regentado por chinos recién inagurado dice: " ¡... tenían que ser chinos... cómo si no hubiese españoles...!"
El local está en un enorme bloque terminado hace poco, donde por ahora no vive nadie y que creo que, dadas las circunstancias económicas actuales, mucho tardará en llenarse. Parece que los primeros valientes que se atreven a invertir en este lugar y a ocupar el primer local son una familia china. Durante semanas han estado preparándose y ahora lo inauguran. En pocos días se llenará de gente. Algunos seguro que, como este señor que antes he citado, critican a los chinos y la calidad de los productos que venden pero no se resisten a entrar y comprar. Pienso en la familia que ha montado este negocio y en que van a ser los primeros que van a dar vida a este bloque tan grande repleto de pisos con las persianas echadas. Da que pensar que en este edificio, paradigma de la burbuja inmobiliaria, sean unos chinos los que empiecen a poner el dinero en movimiento y que encima sean vistos por algunos con hostilidad. El constructor y los bancos en torno a este lugar, seguro que habrán pensado que ojalá otros muchos siguiesen el ejemplo y empezasen a ocupar los otros locales...
¿Por qué mucha gente recela de aquellos que son emprenderores, que se ganan la vida honradamente y que trabajan sin descanso para prosperar y no lo hacen con todos aquellos otros que con el deseo de ganar dinero rápido, fácil y sin trabajar se dedican (como ha ocurrido hasta hace dos días) a comprar inmuebles para revender, a hipotecarse para tener más y más y así poder vender más y más ...
Me acordé de la novela que leí este verano...
¡Ay, los chinófobos!
y no deseas que sea usada aquí,
notifícamelo y la retiraré


























