31.10.10

Día de Difuntos




Las nubes surcan hoy el firmamento a gran velocidad impulsadas por un fuerte viento de otoño. Caprichosas formas de oeste a este pasan ante mis ojos. Unas son blancas y otras más oscuras que a buen seguro descargarán el agua que en su interior transportan quizás no muy lejos de aquí.
Nuestra vida transcurre veloz como en el firmamento lo hacen  estas efímeras  nubes esta tarde.
Pienso en nuestra existencia y en como los otoños se suceden uno tras otro, en como nuestros días transcurren en una cotidianidad  que se nos antoja será eterna, olvidándonos de que en realidad lo que es eterna es nuestra finitud. Así es, ha sido y será. Disfrutemos del instante y recordemos en estos días de difuntos de qué estamos hechos y a dónde volveremos.


Este verano, en la placidez de unos días anchos y luminosos pasamos una tarde  por  una necrópolis en Alsacia donde yacen los restos de miles de jóvenes que en la Primera Guerra Mundial dejaron su corta vida en batallas que ya nadie recuerda.  Me he acordado de todo esto en una tarde gris víspera de las jornadas en las que en el mundo se honra a los que nos precedieron como  un recordatorio de lo que nos espera para así no olvidar el goce con el que la vida nos regala cada día.




Li Bai, un maestro de sensibilidad poética, uno de los grandes de la humanidad, no los recuerda con este bello poema que termina con una frase que cada día quiero hacer mía y no olvidar jamás.
"...mañana iremos a remar con el cabello al viento..." Es lo que vale la pena.













Me abandona el pasado, para siempre perdido, 

y me punza la angustia del presente,
El otoño despide a los patos silvestres y aúlla el huracán.
Es bueno contemplarlo bebiendo desde la torre alta.
¿Dónde las grandes obras que aspiraban a la inmortalidad?
Y los grandes talentos de la época "Kien-ngan", ¿qué se hicieron?
¿Y el ilustre poeta Sie, a quien este pabellón fue consagrado?
Espíritu de alto vuelo
que ambicionó subir al cielo y que miró a la luna muy de cerca.
Cortad con vuestra espada la corriente del río: el río seguirá corriendo;
sumergid en el vino la pena: será mayor la pesadumbre.
Mañana iremos a remar con el cabello al viento.
                                                                   Li Bai

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