28.5.06

Lou Ye - Tian Zhungzhuang la historia se repite


Sería muy triste que a Lou Ye le ocurriese lo que en su día le pasó a Tian Zhuangzhuang. Las autoridades Chinas han anunciado que se le impedirá rodar durante cinco años por haber presentado su película en Cannes sin contar con la autorización de la Administración.


La película del director de Purple Butterfly tiene como paisaje de fondo de la historia de amor los días de los sucesos de Tiananmen y por si fuera poco contiene escenas de sexo inéditas en el cine chino. Sería esta una buena oportunidad para que se visualizace en el mundo que el progreso económico de China se acompaña también de progreso en la libertad de expresión, pero me temo lo peor para este director .

Tian Zhuangzhuang, magnífico director de la Quinta Generación, estuvo diez años sin poder rodar cuando en similares circunstancias presentó en Cannes también la película "La cometa Azul".

En esta se critica con dureza la década de la Revolución Cultural de cuyo inicio ahora se han cumplido cuarenta años. La película es magnífica, desgarradora y a la vez llena de humanidad. Es una pena que un director tan brillante esté diez años condenado al ostracismo cinematográfico. Recientemente ha estrenado Delamu y antes de esta, poniendo fin al parón cinematográfico, "Springtime in a small town", película llena de delicadeza, ambientada a la perfección y con un ritmo cinematográfico que hacen de ella pura poesía. Los lentos movimentos de cámara es lo que más me gustó, la lenta recreación con el tiempo en la que los personajes viven su particular historia de amor.

22.5.06

La Presa de las Tres Gargantas




El pasado sábado se dio oficialmente por concluida la construcción de la gran Presa de las Tres Gargantas, en el río Yangzi, provincia de Hubei.


Cuando se presentó el proyecto de construcción de la presa de las Tres Gargantas, yo no tenía ni idea de lo que China iba a representar para mí. Leí en su momento que los inconvenientes que su construcción provocarían no compensaban en absoluto los beneficios que reportarían a la población en el futuro. Desde el punto de vista de la ecología y el conservacionismo todos los argumentos que en su momento se esgrimieron se mantienen y a estos se han añadido otros, como los derivados del movimiento obligado de millones de personas que deben ser realojados y la corrupción política. De sus beneficios, entonces como ahora, poco se argumentó. Como en tantas cosas que atañen a China, sólo se destaca "lo que vende" en Occidente, lo negativo, y poco se menciona de lo que de bueno supondrá para millones de personas cuyas vidas cada año, y desde tiempos inmemoriales, están a merced de las crecidas del Yangzi en la época del Monzón. Centenares de muertos se cobra cada año la crecida del Gran Río Azul, a veces millares.


Vi hace tiempo una película que retrata la desesperanza de la juventud de esas zonas pobres de China y que el gran Río Azul trasladará a otros lugares, donde quizás se mantenga esa misma desesperanza. Es una película triste, descorazonadora y que no pasó los filtros de la censura, aunque su "distribución pirata" , según leí, hace que muchos chinos hayan podido verla. Se llama "Rainclouds over Wushan", de Zhang Ming. Más que las consecuencias en las vidas de las personas tendrá la puesta en marcha del gigantesco embalse, la película habla de la falta de futuro de los jóvenes de la China profunda. es una buena película.



En la historia personal de mi hija está este río con sus mortales crecidas. Nació en plena inundación, la mayor del siglo pasado, en una ciudad ribereña del gran río. Incluso el orfanato donde vivió sus primeros meses de vida fue destruido por la crecida.

17.5.06

Las Campanas de la Paz



El orgullo de haber nacido en China se les reforzó a mis hijas con la visión del espectáculo representado por el Ballet de Hubei de Las Campanas de la Paz.
Maravillos ochenta minutos de música, luz y movimiento que son todo un goce. Sensibilidad, delicadeza y sensualidad a raudales. El virtuosismo y la perfección que demostraron esos jóvenes artistas demuestran que la belleza no tiene edad ni fronteras.


Después del espectáculo nos fotografiamos con los artistas que demostraron que no sólo eran buenos profesionales, sino también personas amables y con sensibilidad. No olvidaré la expresión de sus caras cuando les dije que mi hija mayor nació en Hubei. Espontáneamente la cogieron en brazos y así posamos para las fotos del recuerdo. Mi hija mayor sonreía feliz y durante algunos momentos de la represetación me decía espentáneamente ¡qué bonito! ¡qué bonito!

Monstruos de la Razón


Se cumplen estos día cuarenta años del inicio de la que se llamó "Revolución Cultural".
Se inició una década que marcó a toda una generación. Con la perspectiva del tiempo podemos ver que lo que fue una lucha por el poder se fue transformando en una sinrazón que llevó a millones de personas la desgracia más absoluta. Estos días las autoridades chinas no hacen la más mínima mención a esa época.

11.5.06

Historias Pekín


Acabo de terminar la lectura de este libro de David Kidd, Historias de Pekín.
He disfrutado con su lectura. Está escrito con sentido de humor y de una manera tal que uno imagina facilmente a la familia protagonista, los Yu, en el ambiente de cambio radical que supuso la llegada de Mao al poder. El final del libro, cuando al cabo de los años David Kidd vuelve a Pekín, te deja un sabor agrio por la destrucción de lo que debía conservarse, por las vidas que se truncaron y el sufrimiento que supuso la Revolución Cultural y por el temor a que el desarrollismo de la China de hoy en día acabe, como pasó en su momento con muchas cosas valiosas.


Leyendo el libro me acorde de la magnífica Vivir, de Zhang Yimou.
En ella también se plasma magistralmente como los cambios políticos afectan (y de que modo) a las personas y como estas continúan con su vida y en el fondo hacen lo que nuestro instinto nos dicta : vivir y seguir adelante a pesar de todo.

6.5.06

Algunos fotógrafos en China


La fotografía es una de mis aficiones y hoy, dando una vuelta por Internet, he dado con esta web de una galería de Pekín donde puedes ver algunos trabajos, principalmente de fotógrafos Chinos . Me han gustado mucho las de Wang Zheng , y sobre todo las de Xiao Zhuang, por lo que tienen de testimonio documental, muy evocador de los años del Maoísmo.

Dramas humanos: cine de Zhang Yuan



Así como Té Verde no me entusiasmó mucho, sí lo ha hecho la película Diecisiete Años de Zhang Yuan.
La película es de 1999 y es un melodrama con una trama sencilla y llena de intensidad emocional. Muy pocos diálogos y sí gestos, movimientos y silencios que evocan un drama interior en los personajes, que el espectador percibe y entiende en todo su dramatismo.


Muy bien filmado, casi como un documental, el ambiente urbano de una ciudad china en pleno cambio donde unos seres humanos sufren por unas circunstancias tan dramáticas, pero tan humanas, que cualquiera puede entender, no importa en que parte del mundo viva o en qué época.


La magnífica ambientación y la magnífica interpretación de sus protagonistas hacen que nos surmejamos en la historia y conectemos con los sentimientos de los protagonistas, al menos a mí así me ha pasado.
He mirado en Internet y he visto que entre otros premios y reconocimientos al director Zhang Yuan le dieron EL PREMIO ESPECIAL DE CINE PARA LA CULTURA DE PAZ DE LA UNESCO .


Zhang Yuan, es otro destacado director de la Sexta Generación . Tuvo problemas con las Autoridades con la distribución de Palacio .Oriental, Palacio Occidental que entre otras cosas trata el tema de la homosexualidad.

Su última película es Little Red Flowers, que se presentó en el último festival de Sundance y en la Bienal de Venecia . Cuenta la historia de un niño en un internado de Pekín a principios de los sesenta, en los años previos a la Revolución Cultural. Dicen que es una parábola de la naturaleza y la complejidad de la existencia. Obviamente estoy deseando verla.

1.5.06

Amor a China



Amo a mis hijas como cualquier padre lo hace, pero también amo el país donde nacieron. No me cuesta ningún trabajo hacerlo. Es fácil sentirse atraído por su cultura, su historia. No requiere esfuerzo por mi parte.
Si no hubiesen nacido en China, si no tuviesen esos rasgos tan característicos, ¿me interesaría de igual manera por el país de origen? No lo sé, quizás no. De todos modos las cosas son como son.
Como amo los ojos rasgados de mis hijas, tan diferentes a los míos, amo también el país donde todos los tienen así, es natural.
Amar el país de origen de mis hijas es amarla a ellas también. Colecciono música de China, libros, películas,…, lo hago naturalmente, me dejo llevar y creo que a los ojos de mis hijas es algo bueno, quizás demasiado exagerado para ellas, quizás les muestre más interés por China del que ellas tendrán, pero percibo que ven con agrado esa “manía” de su padre por las cosas de China.
Cierto día mi hija mayor (de ocho años) acompañada de una amiga entró en salón donde yo estaba viendo un DVD de música china. Mi hija le dijo a su amiga: “es música china, a mi padre le gusta mucho” y la noté orgullosa y feliz.

29.4.06

ERHU


Me gusta el sonido de este instrumento musical tradicional de China. Cuando supe que mi hija mayor era de Hubei y busqué información en una enciclopedia, en el apartado musical se hacía referencia al erhu. Busqué su sonido y la melodía que escuché me hizo ensoñar las tierras ribereñas del Yangzi y desde entonces es un sonido que adoro.He he hecho de una colección de discos que tienen como instrumento estelar a esta especie de violín de dos cuerdas. Su sonido es muy meláncólico y a mí me relaja.

El intérprete de erhu que más me gusta y del que tengo algunos de sus discos, es Jia Peng Fang, nacido en 1958 en la provincia China de Helong Jiang

26.4.06

Poesía Clásica China



Acado de terminar de leer EL AMOR Y EL TIEMPO Y SU MUDANZA: CINCO NUEVAS VERSIONES DE POESIA CHINA de Kenneth Rexroth.
La selección de poemas es estupenda y la traducción, no sé si libre, que este poeta norteamericano hace de estos poetas clasicos de china, hace que uno disfrute con la belleza y la evocación de instantes, paisajes y sensaciones que como nadie supieron transmitir los clásicos chinos.

El girasol siempre mira al astro rey


Me ha gustado mucho Xiang ri kui (Sunflower) de Zhang Yang. Cuenta la historia de una familia a lo largo de los últimos treinta años de China. Comienza en el último año de la Revolución Cultural (1976), con el pequeño de la familia viviendo su vida con independencia sin el control paterno. Aparece el padre decidido a recuperar el tiempo perdido, a que su hijo sea lo que él no ha sido, un gran artista, un gran pintor. Las condiciones duras que el padre ha pasado en el campo de trabajo hacen que no pueda pintar y todo su deseo es proyectarse en el hijo para que sea lo que él hubiese querido ser.
El hijo se resiste a perder su independencia y en padre insiste en hacer de su hijo un artista segun a él le hubiese gustado.
Relaciones difíciles entre padres e hijos, en un Pekín que cambia a un ritmo vertiginoso. Los rascacielos que se construyen sobre los antiguos callejones son el cambio visible en esta nueva sociedad, pero también sutiles cambios en las relaciones humanas ocurren a la par.
El respeto reverencial a los padres, muy confuciano, debe compaginarse con la independencia personal .
Merece la pena verse esta película.

El tema de las relaciones padres e hijos, de las relaciones sociales, del modo de vida que el desarrollismo destruye , también aparecen en La Ducha, para mi gusto la mejor película hasta ahora de Zhang Yang.

16.4.06

Kekexili o el amor por la propia tierra


Ayer vi Kekexili, segunda película de Lu Chuan. Película dura, con violencia y sin edulcoramientos. Cuenta la historia real de una patrulla de tibetanos que a principio de los noventa, ante la inminente extinción del Antílope Tibetano como consecuencia de su caza furtiva por su preciada piel, realiza expediciones en busca de los furtivos.

En una de estas le acompaña un periodista pekinés que es el que da a conocer la terrible situación de estas patrullas cuyos miembros llegan a ser incluso asesinados. Película conservacionista pero que tiene más ángulos desde lo que apreciar otras cosas, como el amor por la tierra propia, la lucha por la supervivencia, el idealismo, el respeto y la amistad entre amigos y sobre todo, lo mejor los paisajes de esta zona fronteriza con el Tíbet.


Los miembros de esta patrulla no son activistas de Geenpeace, ni ecologistas al uso, son simples habitantes de la región que ven como los ejemplares de este animal pasan en la región del millon a los setenta mil en poco tiempo, por cierto, ell Antílope Tibetano es una de las mascotas de los Juegos Olímpico Beijing 2008.


El director, Lu Chuan nació en 1970 en Xinjiang, el la parte más occidental de China y es uno de los directores de la Sexta Generación que se dió a conocer con "The Missing Gun", su primera y hasta Kekexili, su única película. Habrá que seguir de cerca su trayectoria

13.4.06

Teoría del Caos y Taoísmo







En estos días de vacaciones, uno tiene algo más de tiempo para lo que le gusta y ayer me leí un librito de divulgación científica que se llama Caos para Todos. Se explica con concisión y de un modo ameno esta famosa teoría que en los últimos tiempos está revolucionando la ciencias y la filosofía. Al final del libro se citan unas palabras del profesor de la Universidad de Stanford Brian Arthur que ponen en relación la Filosofía Taoísta y la Teoría del Caos:

...El enfoque de la complejidad es totalmente taoísta. En el taoísmo no hay un orden inherente."El mundo empieza con uno y el uno se convierte en dos, y los dos se convierten en muchos llevan a una miríada de cosas." En el taoísmo el universo es percibido como vasto, amorfo y siempre cambiante. Nunca se puede inmovilizar. Los elementos siempre son los mismos, pero siempre se están combinando. Así es como un caleidoscopio: el mundo consiste en pautas cambiantes, que se repiten en parte pero no completamente, que son siempre nuevas y diferentes. Así como no hay dualidad entre el ser humano y la naturaleza en las visiones no occidentales del mundo, como la islámica, china o indú, tampoco hay dualidad en la complejidad. " Nosotros somos parte de la naturaleza. Estamos en medio de ella. No hay división entre el que da y el que recibe porque todos somos parte de una red de interrelaciones. Básicamente lo que digo no es nada nuevo para la filosofía oriental. Nunca ha visto al mundo como algo que no fuera un sistema complejo. Pero es una visión del mundo que década tras década, se está volviendo más importante en Occidente, para la ciencia y para la cultura en general" ...

12.4.06

China Rises





He sabido de la existencia de esta serie documental producida por la CBC de Canadá, junto con otros medios como el New York Times, en el que se hace un retrato de la sociedad actual China. El portal interactivo de este documental es magnífico, lleno de videos que nos hablan del contenido , en cuatro partes, de la serie. Merece la pena, aunque no se sepa inglés, mirar y escuchar estos extractos. La serie consta de cuatro partes, la primera es sobre política, la segunda sobre economía, la tercera sobre medio ambiente y la cuarta y última sobre la sociedad.

10.4.06

Ósmosis Humana




Me está gustando mucho el libro que actualmente me tiene entretenido. Se titula "Los Orígenes Orientales de la Civilización de Occidente", del catedrático de la Universidad de Sheffield John M. Hobson. Apenas llevo cien páginas, pero el punto de vista que tiene este historiador sobre la influencia de Oriente en nuestra cultura occidental es de lo más sugerente. Confirma el libro con datos objetivos, con referencias bibliográficas exhaustivas, lo que en cierto modo voy intuyendo desde mi modesto acercamiento a China: El eurocentrismo en que nos han educado y que domina el pensamiento en occidente, aparte de injusto en un mundo y una historia variadísima y muy rica, carece de solidez y rigor objetivo. Es justo reivindicar el valor de lo propio, el amor hacia la propia cultura y el orgullo de vivir en un rincón del planeta con unas características que a veces nos gusta más o menos pero son las nuestras. De igual modo es del todo injusto menospreciar lo del otro, misnusvalorar lo ajeno y pensar que lo que tenemos nos ha caído del cielo y no guarda relación alguna con lo que nos rodea o nos ha precedido.

La ósmosis humana nunca se ha detenido y sólo "la mala gente" como decía el protagonista del Dersu Uzala, la magnífica película de Kurosawa es la que dificulta, entorpece y ayuda al sufrimiento de sus congéneres.


Por cierto, en esta magnífica película, que a mí particularmente siempre que la veo me emociona, el mundo que representa el cazador, con su sabiduría, su integración con la naturaleza, su conmovedora inocencia, no mueren con él. El mundo antagónico que representa el militar ruso llega a comprender el de su amigo y la semilla del entendimiento, la ósmosis humana, ya está realizada.

3.4.06

Globalización y adolescentes: MTVChi.


Ayer , buscando música china en Internet, di con esta web correspondiente a un nuevo canal de MTV dedicado principalmente a los adolescentes norteamericanos de origen chino. Se llama MTVchi. Me he dado una vuelta por el portal web de la cadena y me ha hecho pensar en la nueva uniformidad de este mundo globalizado. Los adolescentes y jóvenes del planeta, no importa etnia o país, tiende a vestirse de igual manera , a escuchar el mismo tipo de música y a compartir los mismos ídolos. En la "promo " del nuevo canal intervienen Zhang Ziyi y Gong Li

2.4.06

El ruiseñor


Hoy he escuchado el canto del ruiseñor por vez primera esta primavera. Me fascina imaginar a este pequeño pájaro de trino tan vigoroso en su viaje de miles de kilómetros desde las lejanas sabanas africanas hasta el mismo seto, en el mismo jardín que el año pasado. Es un privilegio que este diminuto ser elija las cercanías de mi casa para vivir los meses de sol y calor.
Reproduzco a continuación el cuento del famoso escritor Hans Christian Andersen que tiene como protagonista a este pajarito de espectacular trino en la China imperial.

El ruiseñor

En China, como sabes muy bien, el Emperador es chino, y chinos son todos los que lo rodean. Hace ya muchos años de lo que voy a contar, mas por eso precisamente vale la pena que lo oigan, antes de que la historia se haya olvidado.
El palacio del Emperador era el más espléndido del mundo entero, todo él de la más delicada porcelana. Todo en él era tan precioso y frágil, que había que ir con mucho cuidado antes de tocar nada. El jardín estaba lleno de flores maravillosas, y de las más bellas colgaban campanillas de plata que sonaban para que nadie pudiera pasar de largo sin fijarse en ellas. Sí, en el jardín imperial todo estaba muy bien pensado, y era tan extenso que el propio jardinero no tenía idea de dónde terminaba. Si seguías andando, te encontrabas en el bosque más espléndido que quepa imaginar, lleno de altos árboles y profundos lagos. Aquel bosque llegaba hasta el mar hondo y azul; grandes embarcaciones podían navegar por debajo de las ramas, y allí vivía un ruiseñor que cantaba tan primorosamente, que incluso el pobre pescador, a pesar de sus muchas ocupaciones, cuando por la noche salía a retirar las redes, se detenía a escuchar sus trinos.
-¡Dios santo, y qué hermoso! -exclamaba; pero luego tenía que atender a sus redes y olvidarse del pájaro hasta la noche siguiente, en que, al llegar de nuevo al lugar, repetía-: ¡Dios santo, y qué hermoso!
De todos los países llegaban viajeros a la ciudad imperial, y admiraban el palacio y el jardín; pero en cuanto oían al ruiseñor, exclamaban:
-¡Esto es lo mejor de todo!
De regreso a sus tierras los viajeros hablaban de él, y los sabios escribían libros y más libros acerca de la ciudad, del palacio y del jardín, pero sin olvidarse nunca del ruiseñor, al que ponían por las nubes; y los poetas componían inspiradísimos poemas sobre el pájaro que cantaba en el bosque, junto al profundo lago.
Aquellos libros se difundieron por el mundo, y algunos llegaron a manos del Emperador. Se hallaba sentado en su sillón de oro, leyendo y leyendo; de vez en cuando hacía con la cabeza un gesto de aprobación, pues le satisfacía leer aquellas magníficas descripciones de la ciudad, del palacio y del jardín. «Pero lo mejor de todo es el ruiseñor», decía el libro.
«¿Qué es esto? -pensó el Emperador-. ¿El ruiseñor? Jamás he oído hablar de él. ¿Es posible que haya un pájaro así en mi imperio, y precisamente en mi jardín? Nadie me ha informado. ¡Está bueno que uno tenga que enterarse de semejantes cosas por los libros!»
Y mandó llamar al mayordomo de palacio, un personaje tan importante, que cuando una persona de rango inferior se atrevía a dirigirle la palabra o hacerle una pregunta, se limitaba a contestarle: «¡P!». Y esto no significa nada.
-Según parece, hay aquí un pájaro de lo más notable, llamado ruiseñor -dijo el Emperador-. Se dice que es lo mejor que existe en mi imperio; ¿por qué no se me ha informado de este hecho?
-Es la primera vez que oigo hablar de él -se justificó el mayordomo-. Nunca ha sido presentado en la Corte.
-Pues ordeno que acuda esta noche a cantar en mi presencia -dijo el Emperador-. El mundo entero sabe lo que tengo, menos yo.
-Es la primera vez que oigo hablar de él -repitió el mayordomo-. Lo buscaré y lo encontraré.
¿Encontrarlo?, ¿dónde? El dignatario se cansó de subir y bajar escaleras y de recorrer salas y pasillos. Nadie de cuantos preguntó había oído hablar del ruiseñor. Y el mayordomo, volviendo al Emperador, le dijo que se trataba de una de esas fábulas que suelen imprimirse en los libros.
-Vuestra Majestad Imperial no debe creer todo lo que se escribe; son fantasías y una cosa que llaman magia negra.
-Pero el libro en que lo he leído me lo ha enviado el poderoso Emperador del Japón -replicó el Soberano-; por tanto, no puede ser mentiroso. Quiero oír al ruiseñor. Que acuda esta noche a mi presencia para cantar bajo mi especial protección. Si no se presenta mandaré que todos los cortesanos sean pateados en el estómago después de cenar.
-¡Tsing-pe! -dijo el mayordomo; y vuelta a subir y bajar escaleras y a recorrer salas y pasillos, y media Corte con él, pues a nadie le hacía gracia que le patearan el estómago. Y todo era preguntar por el notable ruiseñor, conocido por todo el mundo menos por la Corte.
Finalmente dieron en la cocina con una pobre muchachita que exclamó:
-¡Dios mío! ¿El ruiseñor? ¡Claro que lo conozco! ¡qué bien canta! Todas las noches me dan permiso para que lleve algunas sobras de comida a mi pobre madre que está enferma. Vive allá en la playa, y cuando estoy de regreso me paro a descansar en el bosque y oigo cantar al ruiseñor. Y oyéndolo se me vienen las lágrimas a los ojos como si mi madre me besase. Es un recuerdo que me estremece de emoción y dulzura.
-Pequeña fregaplatos -dijo el mayordomo-, te daré un empleo fijo en la cocina y permiso para presenciar la comida del Emperador, si puedes traernos al ruiseñor; está citado para esta noche.
Todos se dirigieron al bosque, al lugar donde el pájaro solía situarse; media Corte tomaba parte en la expedición. Avanzaban a toda prisa, cuando una vaca se puso a mugir.
-¡Oh! -exclamaron los cortesanos-. ¡Ya lo tenemos! ¡Qué fuerza para un animal tan pequeño! Ahora que caigo en ello, no es la primera vez que lo oigo.
-No, eso es una vaca que muge -dijo la fregona Aún tenemos que andar mucho.
Luego oyeron las ranas croando en una charca.
-¡Magnífico! -exclamó un cortesano-. Ya lo oigo, suena como las campanillas de la iglesia.
-No, eso son ranas -contestó la muchacha-. Pero creo que no tardaremos en oírlo.
Y en seguida el ruiseñor se puso a cantar.
-¡Es él! -dijo la niña-. ¡Escuchen, escuchen! ¡Allí está! -y señaló un avecilla gris posada en una rama.
-¿Es posible? -dijo el mayordomo-. Jamás lo habría imaginado así. ¡Qué vulgar! Seguramente habrá perdido el color, intimidado por unos visitantes tan distinguidos.
-Mi pequeño ruiseñor -dijo en voz alta la muchachita-, nuestro gracioso Soberano quiere que cantes en su presencia.
-¡Con mucho gusto! - respondió el pájaro, y reanudó su canto que daba gloria oírlo.
-¡Parecen campanitas de cristal! -observó el mayordomo.
-¡Miren cómo se mueve su garganta! Es raro que nunca lo hubiésemos visto. Causará sensación en la Corte.
-¿Quieren que vuelva a cantar para el Emperador? -preguntó el pájaro, pues creía que el Emperador estaba allí.
-Mi pequeño y excelente ruiseñor -dijo el mayordomo- tengo el honor de invitarlo a una gran fiesta en palacio esta noche, donde podrá deleitar con su magnífico canto a Su Imperial Majestad.
-Suena mejor en el bosque -objetó el ruiseñor; pero cuando le dijeron que era un deseo del Soberano, los acompañó gustoso.
En palacio todo había sido pulido y fregado. Las paredes y el suelo, que eran de porcelana, brillaban a la luz de millares de lámparas de oro; las flores más exquisitas, con sus campanillas, habían sido colocadas en los corredores; las idas y venidas de los cortesanos producían tales corrientes de aire que las campanillas no cesaban de sonar y uno no oía ni su propia voz.
En medio del gran salón donde el Emperador estaba, habían puesto una percha de oro para el ruiseñor. Toda la Corte estaba presente, y la pequeña fregona había recibido autorización para situarse detrás de la puerta, pues tenía ya el título de cocinera de la Corte. Todo el mundo llevaba sus vestidos de gala, y todos los ojos estaban fijos en la avecilla gris, a la que el Emperador hizo signo de que podía empezar.
El ruiseñor cantó tan deliciosamente que las lágrimas acudieron a los ojos del Soberano; y cuando el pájaro las vio rodar por sus mejillas, volvió a cantar mejor aún, hasta llegarle al alma. El Emperador quedó tan complacido que dijo que regalaría su chinela de oro al ruiseñor para que se la colgase al cuello. Mas el pájaro le dio las gracias, diciéndole que ya se consideraba suficientemente recompensado.
-He visto lágrimas en los ojos del Emperador; éste es para mí el mejor premio. Las lágrimas de un rey poseen una virtud especial. Dios sabe que he quedado bien recompensado -y reanudó su canto con su dulce y melodiosa voz.
-¡Es la lisonja más amable y graciosa que he escuchado en mi vida! -exclamaron las damas presentes; y todas se fueron a llenarse la boca de agua para gargarizar cuando alguien hablase con ellas; pues creían que también ellas podían ser ruiseñores. Sí, hasta los lacayos y las camareras expresaron su aprobación, y esto es decir mucho, pues son siempre más difíciles de contentar. Realmente el ruiseñor causó sensación.
Se quedaría en la Corte, en una jaula particular, con libertad para salir dos veces durante el día y una durante la noche. Pusieron a su servicio diez criados, a cada uno de los cuales estaba sujeto por medio de una cinta de seda que le ataron alrededor de la pierna. La verdad es que no eran precisamente de placer aquellas excursiones.
La ciudad entera hablaba del notabilísimo pájaro, y cuando dos se encontraban, se saludaban diciendo el uno: «Rui» y respondiendo el otro: «Señor»; luego exhalaban un suspiro, indicando que se habían comprendido. Hubo incluso once verduleras que pusieron su nombre a sus hijos, pero ni uno de ellos resultó capaz de dar una nota.
Un buen día el Emperador recibió un gran paquete rotulado: «El ruiseñor».
-He aquí un nuevo libro acerca de nuestro famoso pájaro -exclamó el Emperador. Pero resultó que no era un libro, sino un pequeño ingenio puesto en una jaula, un ruiseñor artificial, imitación del vivo, pero cubierto materialmente de diamantes, rubíes y zafiros. Sólo había que darle cuerda y se ponía a cantar una de las melodías que cantaba el de verdad, levantando y bajando la cola, todo él un ascua de plata y oro. Llevaba una cinta atada al cuello y en ella estaba escrito: «El ruiseñor del Emperador del Japón es pobre en comparación con el del Emperador de la China».
-¡Soberbio! -exclamaron todos, y el emisario que había traído el ave artificial recibió inmediatamente el título de Gran Portador Imperial de Ruiseñores.
-Ahora van a cantar juntos. ¡Qué dúo harán!
Y los hicieron cantar a dúo; pero la cosa no marchaba, pues el ruiseñor auténtico lo hacía a su manera y el artificial iba con cuerda.
-No se le puede reprochar -dijo el Director de la Orquesta Imperial-; mantiene el compás exactamente y sigue mi método al pie de la letra.
En adelante, el pájaro artificial tuvo que cantar solo. Obtuvo tanto éxito como el otro; además, era mucho más bonito, pues brillaba como un puñado de pulseras y broches.
Repitió treinta y tres veces la misma melodía, sin cansarse, y los cortesanos querían volver a oírla de nuevo, pero el Emperador opinó que también el ruiseñor verdadero debía cantar algo. Pero, ¿dónde se había metido? Nadie se había dado cuenta de que, saliendo por la ventana abierta, había vuelto a su verde bosque.
-¿Qué significa esto? -preguntó el Emperador. Y todos los cortesanos se deshicieron en reproches e improperios, tachando al pájaro de desagradecido-. Por suerte nos queda el mejor -dijeron, y el ave mecánica hubo de cantar de nuevo, repitiendo por trigésimo cuarta vez la misma canción; pero como era muy difícil no había modo de que los oyentes se la aprendieran. El Director de la Orquesta Imperial se hacía lenguas del arte del pájaro, asegurando que era muy superior al verdadero, no sólo en lo relativo al plumaje y la cantidad de diamantes, sino también interiormente.
-Pues fíjense Vuestras Señorías, y especialmente Su Majestad, que con el ruiseñor de carne y hueso nunca se puede saber qué es lo que va a cantar. En cambio, en el artificial todo está determinado de antemano. Se oirá tal cosa y tal otra, y nada más. En él todo tiene su explicación: se puede abrir y poner de manifiesto cómo obra la inteligencia humana, viendo cómo están dispuestas las ruedas, cómo se mueven, cómo una se engrana con la otra.
-Eso pensamos todos -dijeron los cortesanos, y el Director de la Orquesta Imperial fue autorizado para que el próximo domingo mostrara el pájaro al pueblo-. Todos deben oírlo cantar -dijo el Emperador; y así se hizo, y quedó la gente tan satisfecha como si se hubiesen emborrachado con té, pues así es como lo hacen los chinos; y todos gritaron: «¡Oh!», y levantando el dedo índice se inclinaron profundamente. Mas los pobres pescadores que habían oído al ruiseñor auténtico, dijeron:
-No está mal; las melodías se parecen, pero le falta algo, no sé qué...
El ruiseñor de verdad fue desterrado del país.
El pájaro mecánico estuvo en adelante junto a la cama del Emperador, sobre una almohada de seda; todos los regalos con que había sido obsequiado -oro y piedras preciosas- estaban dispuestos a su alrededor, y se le había conferido el título de Primer Cantor de Cabecera Imperial, con categoría de número uno al lado izquierdo. Pues el Emperador consideraba que este lado era el más noble, por ser el del corazón, que hasta los emperadores tienen a la izquierda. Y el Director de la Orquesta Imperial escribió una obra de veinticinco tomos sobre el pájaro mecánico; tan larga y erudita, tan llena de las más difíciles palabras chinas, que todo el mundo afirmó haberla leído y entendido, pues de otro modo habrían pasado por tontos y recibido patadas en el estómago.
Así transcurrieron las cosas durante un año; el Emperador, la Corte y todos los demás chinos se sabían de memoria el trino de canto del ave mecánica, y precisamente por eso les gustaba más que nunca; podían imitarlo y lo hacían. Los golfillos de la calle cantaban: «¡tsitsii, cluclucluk!», y hasta el Emperador hacía coro. Era de veras divertido.
Pero he aquí que una noche, estando el pájaro en pleno canto, el Emperador, que estaba ya acostado, oyó de pronto un «¡crac!» en el interior del mecanismo; algo había saltado. «¡Schnurrrr!», se escapó la cuerda, y la música cesó.
El Emperador saltó de la cama y mandó llamar a su médico de cabecera; pero, ¿qué podía hacer el hombre? Entonces fue llamado el relojero, quien tras largos discursos y manipulaciones arregló un poco el ave; pero manifestó que debían andarse con mucho cuidado con ella y no hacerla trabajar demasiado, pues los pernos estaban gastados y no era posible sustituirlos por otros nuevos que asegurasen el funcionamiento de la música. ¡Qué desolación! Desde entonces sólo se pudo hacer cantar al pájaro una vez al año, y aun esto era una imprudencia; pero en tales ocasiones el Director de la Orquesta Imperial pronunciaba un breve discurso, empleando aquellas palabras tan intrincadas, diciendo que el ave cantaba tan bien como antes, y no hay que decir que todo el mundo se manifestaba de acuerdo.
Pasaron cinco años, cuando he aquí que una gran desgracia cayó sobre el país. Los chinos querían mucho a su Emperador, el cual estaba ahora enfermo de muerte. Ya había sido elegido su sucesor, y el pueblo, en la calle, no cesaba de preguntar al mayordomo de Palacio por el estado del anciano monarca.
-¡P! -respondía éste, sacudiendo la cabeza.
Frío y pálido yacía el Emperador en su grande y suntuoso lecho. Toda la Corte lo creía ya muerto y cada cual se apresuraba a ofrecer sus respetos al nuevo soberano. Los camareros de palacio salían precipitadamente para hablar del suceso, y las camareras se reunieron en un té muy concurrido. En todos los salones y corredores habían tendido paños para que no se oyera el paso de nadie, y así reinaba un gran silencio.
Pero el Emperador no había expirado aún; permanecía rígido y pálido en la lujosa cama, con sus largas cortinas de terciopelo y macizas borlas de oro. Por una ventana que se abría en lo alto de la pared, la luna enviaba sus rayos que iluminaban al Emperador y al pájaro mecánico.
El pobre Emperador jadeaba con gran dificultad; era como si alguien se le hubiera sentado sobre el pecho. Abrió los ojos y vio que era la Muerte, que se había puesto su corona de oro en la cabeza y sostenía en una mano el dorado sable imperial, y en la otra, su magnífico estandarte. En torno, por los pliegues de los cortinajes asomaban extravías cabezas, algunas horriblemente feas, otras de expresión dulce y apacible: eran las obras buenas y malas del Emperador, que lo miraban en aquellos momentos en que la muerte se había sentado sobre su corazón.
-¿Te acuerdas de tal cosa? -murmuraban una tras otra-. ¿Y de tal otra? -Y le recordaban tantas, que al pobre le manaba el sudor de la frente.
-¡Yo no lo sabía! -se excusaba el Emperador-. ¡Música, música! ¡Que suene el gran tambor chino -gritó- para no oír todo eso que dicen!
Pero las cabezas seguían hablando y la Muerte asentía con la cabeza, al modo chino, a todo lo que decían.
-¡Música, música! -gritaba el Emperador-. ¡Oh tú, pajarillo de oro, canta, canta! Te di oro y objetos preciosos, con mi mano te colgué del cuello mi chinela dorada. ¡Canta, canta ya!
Mas el pájaro seguía mudo, pues no había nadie para darle cuerda, y la Muerte seguía mirando al Emperador con sus grandes órbitas vacías; y el silencio era lúgubre.
De pronto resonó, procedente de la ventana, un canto maravilloso. Era el pequeño ruiseñor vivo, posado en una rama. Enterado de la desesperada situación del Emperador, había acudido a traerle consuelo y esperanza; y cuanto más cantaba, más palidecían y se esfumaban aquellos fantasmas, la sangre afluía con más fuerza a los debilitados miembros del enfermo, e incluso la Muerte prestó oídos y dijo:
-Sigue, lindo ruiseñor, sigue.
-Sí, pero, ¿me darás el magnífico sable de oro? ¿Me darás la rica bandera? ¿Me darás la corona imperial?
Y la Muerte le fue dando aquellos tesoros a cambio de otras tantas canciones, y el ruiseñor siguió cantando, cantando del silencioso camposanto donde crecen las rosas blancas, donde las lilas exhalan su aroma y donde la hierba lozana es humedecida por las lágrimas de los supervivientes. La Muerte sintió entonces nostalgia de su jardín y salió por la ventana, flotando como una niebla blanca y fría.
-¡Gracias, gracias! -dijo el Emperador-. ¡Bien te conozco, avecilla celestial! Te desterré de mi reino; sin embargo, con tus cantos has alejado de mi lecho los malos espíritus, has ahuyentado de mi corazón la Muerte. ¿Cómo podré recompensarte?
-Ya me has recompensado -dijo el ruiseñor-. Arranqué lágrimas a tus ojos la primera vez que canté para ti; esto no lo olvidaré nunca, pues son las joyas que contentan al corazón de un cantor. Pero ahora duerme y recupera las fuerzas, que yo seguiré cantando.
Así lo hizo, y el Soberano quedó sumido en un dulce sueño; ¡qué sueño tan dulce y tan reparador!
El sol entraba por la ventana cuando el Emperador se despertó, sano y fuerte. Ninguno de sus criados había vuelto aún, pues todos lo creían muerto. Sólo el ruiseñor seguía cantando en la rama.
-¡Nunca te separarás de mi lado! -le dijo el Emperador-. Cantarás cuando te apetezca; y en cuanto al pájaro mecánico, lo romperé en mil pedazos.
-No lo hagas -suplicó el ruiseñor-. Él cumplió su misión mientras pudo; guárdalo como hasta ahora. Yo no puedo anidar ni vivir en palacio, pero permíteme que venga cuando se me ocurra; entonces me posaré junto a la ventana y te cantaré para que estés contento y reflexiones. Te cantaré de los felices y también de los que sufren; y del mal y del bien que se hace a tu alrededor sin tú saberlo. Tu pajarillo cantor debe volar a lo lejos, hasta la cabaña del pobre pescador, hasta el tejado del campesino, hacia todos los que residen apartados de ti y de tu Corte. Prefiero tu corazón a tu corona... aunque la corona exhala cierto olor a cosa santa. Volveré a cantar para ti. Pero debes prometerme una cosa.
-¡Lo que quieras! -dijo el Emperador, incorporándose en su ropaje imperial, que ya se había puesto, y oprimiendo contra su corazón el pesado sable de oro.
-Una cosa te pido: que no digas a nadie que tienes un pajarito que te cuenta todas las cosas. ¡Saldrás ganando!
Y se echó a volar.
Entraron los criados a ver a su difunto Emperador. Entraron, sí, y el Emperador les dijo: ¡Buenos días!


Hans Christian Andersen


26.3.06

Adopción, confort emocional y prejuicios



Este fin de semana he leído dos artículos en inglés muy interesantes sobre la adopción de niñas chinas. El primero de ellos es del New York Times y se destaca en él la experiencia muy positiva de tres adolescentes nacidas en China (reproduzco un estracto más abajo). Lo que se desprende en este artículo sobre estas jóvenes en plena adolescencia (con todo lo que conlleva esta etapa evolutiva de inseguridad, miedo y auto afirmación) es que la actitud de sus familias de respeto absoluto a sus orígenes, a la cultura del país que las vio nacer y su plena integración en la sociedad americana, han hecho que crezcan con confianza y emocionalmente cómodas con su etnicidad en una sociedad mayoritariamente diferente a ellas.
Por otra parte el artículo siguiente es de la BBC y me ha dado que pensar que nuestra sociedad, la española, es de mentalidad más abierta que la británica. Me ha sorprendido el dato de que en Gran Bretaña, sólo 1000 niñas han sido adoptadas en China, mientras que en España la cifra es de una 20000. También mi sorpresa ha sido negativa al ver que gran parte de la sociedad británica mira con recelo la adopción Internacional. En España se mira con simpatía en general, a pesar de los comentarios, a veces duros e inapropiados, de personas ignorantes o con prejuicios. De todo hay.

Adopted in China, Seeking Identity in America

(extracto del New York Times, 23 de marzo de 2006)

Molly Feazel desperately wants to quit the Chinese dance group that her mother enrolled her in at age 5, because it sets her apart from friends in her Virginia suburb. Her mother, though, insists that Molly, now 15, will one day appreciate the connection to her culture. Qiu Meng Fogarty, 13, prefers her Chinese name (pronounced cho mung) to Cecilia, her English name. She volunteers in workshops for children in New York adopted from China "so that they know it can all work out fine," she said.Since 1991, American families have adopted more than 55,000 Chinese children, almost all girls. Most of the children are younger than 10, and an organized subculture has developed around them, complete with play groups, tours of China and online support groups. Last year, more than 7,900 children were adopted from China.As the oldest of the adopted children move through their teenage years, they are beginning - independently and with a mix of enthusiasm and trepidation - to explore their identities. Their experiences offer hints at journeys yet to come for thousands of Chinese children who are now becoming part of American families each year. Those experiences are influenced by factors like the level of diversity in their neighborhoods and schools, and how their parents expose them to their heritage. "We're unique," Qiu Meng said. A view that Molly does not share. "I don't see myself as different at all," said Molly, whose friends, her mother said, all seem to be "tall, thin and blond."The different outlooks are normal say experts on transracial adoption. Most Americans who bringing Chinese children to the United States are white and in the upper middle class. Jane Brown, a social worker and adoptive parent who conducts workshops for adopted children and their families, says the families should directly confront issues of loss and rejection, which the children often face when they begin to understand the social and gender politics that caused their families in China to abandon them. Ms. Brown also recommends that transracial adoptive families address American attitudes on race early, consistently and head on. "Sometimes parents want to celebrate, even exoticize, their child's culture, without really dealing with race," said Ms. Brown, 52, who is white and who has adopted children from Korea and China. "It is one thing to dress children up in cute Chinese dresses, but the children need real contact with Asian-Americans, not just waiters in restaurants on Chinese New Year. And they need real validation about the racial issues they experience."The growing population is drawing the attention of researchers. The Evan B. Donaldson Adoption Institute, a research group based in New York, is surveying adopted children from Asia who are now adults to try to find ways to help the younger children form healthy identities. Nancy Kim Parsons, a filmmaker who was adopted from Korea, is making a documentary comparing the experiences of adults who had been adopted a generation ago from Korea with the young children adopted from China. South Korea was the first country from which Americans adopted in significant numbers, and it is still among the leaders in international adoptions, along with Russia, Guatemala, Ukraine, Kazakhstan, India and Ethiopia. The experiences of those adopted from Korea have provided useful lessons for families adopting from China.Hollee McGinnis, 34, the policy director at the Donaldson institute, was adopted from South Korea by white parents and was raised in Westchester County. Ten years ago, she started an adult support group, called Also Known As, which now also mentors children adopted from China. "College was when I really began trying to understand what other people saw in my face," she said. "Before then I didn't really understand what it meant to be Asian."It is a process McKenzie Forbes, 17, who was adopted from China and raised in towns in Virginia and West Virginia where there are few other Asians, is just starting to absorb. For her, college holds the promise of something new. "I am feeling ready to break out a little bit," McKenzie said. "When I am around other Asians, I feel a connection that I don't feel around other people. I can't explain it exactly. But I think it will be fun to meet other people and hear their stories."McKenzie, who was accepted by Dickinson College in Pennsylvania, applied only to universities with Asian student groups. Confident and pensive, she likes classical music and punk rock. She is wild about Japanese anime, a hobby she hopes to turn into a career, and to travel to Japan. Exploring China, she said, "is what everyone would expect." Adopted at 2, McKenzie is among the oldest of the current wave of children adopted from China. Like many Americans adopting from overseas at the time, McKenzie's family turned to China because of a movement started in 1972 by the National Association of Black Social Workers discouraging the placement of African-American children with white adoptive families. "With an African-American child we had no guarantee that the mother or a social worker wouldn't come and take the child away," McKenzie's mother, Maree Forbes, said. "With the children from China, we felt safe that there wouldn't be anyone to come back to get them." McKenzie has a younger sister, Meredyth, 15, also adopted from China, and brothers Robert and John, 11-year-old twins, adopted from Vietnam. The family left Culpepper, Va., when McKenzie was 5, after children at school ostracized her because she is Chinese. More frequent than outright racism though, McKenzie and Meredyth said, are offenses of ignorance. They were called out of class at their current school, for example, because a counselor wanted them to take an English language test for immigrant students. "We probably spoke better English than the instructor," Meredyth said. The experience has been different for Qiu Meng Fogarty. As she recovered from a fit of giggles about something having to do with a boy, Qiu Meng looked at her friends Celena Kopinski and Hope Goodrich, who were also adopted from China, and breathed a cheery sigh. "It's like we're related," she said, sitting on her bed in her home on Manhattan's Upper West side. "It's nice because we're all on the same page. We don't have to be like, 'Oh, you're adopted?' or 'Oh, yeah, I'm Chinese,' It's just easy." The three girls have been friends for as long as they can remember. Their parents helped form Families With Children From China, a support group started in 1993 that now has chapters worldwide. Some teenagers lose interest in the group because many of its activities focus on younger children. But Qiu Meng, a perky wisp of a girl with an infectious laugh, is still enthusiastically involved. She sold "Year of the Dog" T-shirts at a Chinese New Year event in January, and is a mentor at group workshops. She said she remembers how hard it was to talk about painful things when she was younger and children at school would stretch their eyes upward and tease her. "There aren't a lot of children who can talk openly and easily about things like that," she said. "So it feels good to be able to help them." Last summer, Qiu Meng, Celena and Hope attended a camp for children adopted from around the world. When it ended, counselors gathered the campers in a circle and connected them with a string. The campers all went home with a section of the string tied to their wrists, as a reminder their shared experience. When a volleyball coach later told Qiu Meng to cut off the string for a game, she carefully tucked it away, took it home and hung it on her bedroom wall among numerous Chinese prints and paintings. The teenagers all acknowledge that they are just beginning a long process of self-definition, and even though Molly is still trying to persuade her parents to allow her to quit the Chinese dance class, she admits privately that she benefits from the struggle. "If my parents didn't push, I know I would just drop it all completely," she said. "And then I wouldn't have anything to fall back on later." Molly, Qiu Meng and McKenzie said they would not have wanted to grow up any other way, and they all said they would one day like to adopt from China. "It's a good thing to do," Qiu Meng said. "And since I'm Asian, they wouldn't look different."

18.3.06

Vivir la calle y respeto



En estos días de "botellones" y "macrobotellones" se debate y argumenta en todos los lugares de este país a favor y en contra de este fenómeno único en el planeta. He escuchado entre los que argumentan a favor, que España es un país que vive la calle, que tiene fiestas populares en todos los rincones de su geografía y que el ruido, el alcohol y la fiesta es algo corriente y muy de nuestra idiosincrasia. Ponen el ejemplo de las Fallas valencianas con sus fuegos artificiales, sus "mascletás"; tambien el ejemplo de las fiestas del Rocío, los San Fermines, los carnavales, las Ferias patronales,... etc. Esto es indiscutible, pero ya no así de defendible el hacer de la fiesta, el ruido, el jolgorio y la borrachera algo semanal. Me pongo en la piel de aquellas personas que sufren a los que hacen botellón ante sus casa, con el ruido, las vomitonas, los orines en los portales, etc... En mi opinión, el derecho al descanso y al sosiego están antes que el derecho a la diversión. La libertad tiene el límite de la obligación del respeto a los demás.
España y China comparten el gusto por la calle y en cierta manera también, en consecuencia compartimos una gran tolerancia por el ruido, pero de ahí a hacer la vida imposible a miles de pacíficos vecinos que no pueden dormir porque otros quieren relacionarse, divertirse, hay un gran trecho.

13.3.06

Autumn Remembrance


Se celebró hace dos días en Academia Cinematográfica de Pekín la primera rueda de prensa del director y los dos principales actores de la nueva película de Zhang Yimou. La película que ha comenzado su rodaje cuenta una historia de amor entre un principe (Yun-Fat Chow) y Phoenix una guardaespaldas imperial (Gong Li) Entre medias la madrastra del príncipe enamorada de éste también y secretos de familia al descubierto. Una nueva película de género dramático ambientada en la China imperial. Hasta el 2007 no podremos verla en las pantallas españolas.

11.3.06

¿A dónde va China?




He sacado de la biblioteca pública de mi ciudad la edición española de este libro al verlo como reciente novedad editorial del 2006. Cuando he comenzado a leerlo he visto que la edición original data del 2002. Es una traducción del francés de 2002.
Cuatro años en la China de nuestros días es demasiado tiempo. Los cambios en China son vertiginosos y el libro está lleno de citas y cuenta (se supone que con datos fundamentados por parte de su autor) las luchas por el poder y las políticas de los últimos veinte años hasta llegar al año 2002.
El libro, lógicamente, nada cuenta del 2002 hasta hoy. En estos cuatro años se han sucedido algunos cambios muy importantes, como son la ascención al poder de una nueva generación de dirigentes y las consecuencias que ya se van viendo de la entrada de China en la Organización Mundial de Comercio. Voy por la mitad y he ido el capítulo "Conclusiones" y la conclusión que se saca es que no se sabe hacia dónde camina China, todo son incógnitas. Bueno, para esto no hace falta recorrer trescientas páginas. Creo que voy a dejar de leerlo ahora mismo.

4.3.06

Tolerancia e Intolerancia


Hace un par de semana vi la película Brokeback Mountain del tawainés Ang Lee. Me gustó mucho.

La película está llena de matices, por ejemplo el tratamiento que hace del tema de los sentimientos reprimidos y de como la sociedad democrática norteamericana en apariencia tolerante, puede ser de una intransigencia y una brutalidad mayúsculas cuando se trata de ciertos temas, como puede ser el de la homosexualidad. El fanatismo y la intransigencia, ya sea religiosa, política o moral está en muchas personas, que pueden ser de cualquier país del mundo. El odio, así como la bondad no tiene fronteras ni épocas.
Lástima que las autoridades chinas consideren que esta película no puede ser exhibida en el país. En esta sociedad global no se le pueden poner puertas al campo y seguro que la película ya ha sido vista por miles de chinos mediante la venta de DVDs pirateados.
Relacionada con este tema de la homosexualidad, me resulta esperanzadora esta noticia que reproduzco más abajo tomada de la Agencia oficial de Noticias de China.


BEIJING, 4 mar (Xinhuanet)

-- La famosa socióloga china Li Yinhe afirmó el viernes que volverá a presentar una propuesta sobre matrimonios homosexuales en la sesión anual del principal órgano consultivo del país, el Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh).
Li, miembro del Comité Nacional de la CCPPCh, afirmó que la legitimación de los matrimonios entre personas del mismo sexo es un medio efectivo para erradicar la discriminación sufrida por el colectivo.
Se trata de la tercera ocasión en la que la experta en estudios de sexo y matrimonio de la Academia China de Ciencias Sociales realice una propuesta de este tipo.
Aún siendo consciente de la dificultad de que su propuesta sea aprobada, la socióloga manifiesta que considera que es su responsabilidad ayudar a la población homosexual a obtener un entorno favorable, el cual, según Li, no se encuentra aun preparado para tal propuesta.
Sus dos propuestas anteriores fueron archivadas al no conseguir el apoyo mínimo necesario de sus compañeros.
Sin embargo, Li reveló que el 60 por ciento de los encuestados en un estudio, del que no dio detalles, manifestaron su tolerancia a los matrimonios entre personas del mismo sexo.
De acuerdo con los datos de una investigación financiada por el gobierno chino, a finales de 2004 china contaba con entre 5 y 10 millones de gays, mientras que la población de lesbianas continúa siendo incierta. Sin embargo, algunos expertos consideran que el número de homosexuales es mucho mayor.
Entre los argumentos esgrimidos por Li para la aprobación de su propuesta se encuentra también el control de la epidemia del SIDA. Según la socióloga, el matrimonio homosexual permitiría establecer relaciones más estables y practicas sexuales más seguras, elemento fundamental para luchar contra el actual incremento de los contagios en intercambios sexuales.
China eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales en 2001.
La cuarta sesión del X Comité Nacional de la CCPPCh, con una duración estimada de diez días, fue inaugurada el pasado viernes en Beijing.

3.3.06

Coches: un viaje de ida y vuelta


Cuando estuvimos en Wuhan (capital de Hubei) una de las muchísimas de cosas que nos llamó la atención fue ver como la mayoría de los coches eran Citroen Zx. Después supimos que Wuhan es un centro industrial muy importante y que es precisamente aquí donde se fabrican estos coches. En Pekín vimos también muchísimos WV Santana. Los coches que en la consumista Europa ya no se fabrican, son fabricados en la emergente China. Hoy he leído que los coches de MG Rover, que sufrió una grave crisis hace un tiempo, van a ser fabricados en China,concretamente en Nanjing pero esta vez serán vendidos en Europa. Pronto se venderán muchos coches fabricados en China y es de suponer que quizás a medio plazo, tal como al comienzo le ocurrió a Japón y más recientemente a Corea, los coches que se exporten serán con tecnología propia del país, en este caso China y fabricados en Europa. Un camino de ida y vuelta.
Si eres el autor de alguna de las fotos colocadas en el blog
y no deseas que sea usada aquí,
notifícamelo y la retiraré

  • correo
  •