27.11.10

El color del cristal

Jiang Wei Liang

Sabemos que en muchas ocasiones,  dependiendo del "filtro" que apliquemos ante nosotros así haremos un juicio de lo que se nos muestra y  comprobamos a veces para nuestra sorpresa,  que cambiando el filtro, cambiamos el juicio. Hace un par de "post" Roberto me comentaba su discrepancia ante el juicio que me merecía a mí la actitud un tanto "chinofoba" de Henning Mankell en su novela "El Chino". Mirando  el asunto con atención quizás llevaba razón Roberto.
En la novela había pasajes muy "chinófilos" que en mi juicio global del libro quedaron olvidados quizás porque me dejé llevar un poco  por mis ideas preconcebidas y por mi permanente alerta ante todo comentario antichino.

Algo parecido me está  pasado con Dianne Wei Liang, cuya novela "Mariposas para los muertos" estoy leyendo ahora.


                                  




 Tanto su  primera  novela "El ojo de Jade"  (protagonizada por la detective Mei) como  su primer  libro  "El lago sin nombre" (visión de los sucesos de Tiananmen, en los que participó cuando estudiaba en la capital de China) ambos,  cuando los leí hace ya unos años, en plena "fiebre chinófila", me parecieron en exceso críticos con el régimen chino y me llevé la impresión de que Dianne era de esas personas que una vez lejos del país que por algún motivo u otro les ha hecho sufrir, hacen como una especie de ajuste de cuentas.


Ahora ya no pienso igual y leyendo con otros ojos su última novela  ya no me parece  que esté haciendo ningún ajuste de cuentas. He cambiando el color del cristal con el que miro. He cambiado yo.



(en inglés)

16.11.10

Miro por la ventana el cielo azul pintado de nubes...

... que con caprichosas formas en este crepúsculo de otoño lo enciende. 
 Un hermoso atardecer  ante mí. 
Solo, en silencio sentado  lo contemplo
 y pienso que como yo, ahora otras personas estarán también así   ante  la belleza de la Naturaleza, 
 y que sus pensamientos  "sin límites" vagarán
 como lo hacen los míos y  las nubes y la corriente de un río y  los insectos...
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Los árboles envueltos en la bruma
me ocultan por un lado la corriente del río,
mas el otro se extiende más lejos que mis ojos.
Así, mis pensamientos no tienen otro límite
que el del sueño que pasa, sin tregua, como el río.
A la luz de mi lámpara compongo,
sin pausa y sin fatiga,
innumerables libros.
Pero no encuentro a nadie
capaz de serles eco.
Y así he de conformarme con decirlos
a los patos silvestres,
en el ancho crepúsculo
de este día de otoño.
                                                                                                         Huang Ting Hsien  (siglo XI)

14.11.10

"En Andalucía no paga impuestos ni Dios" Puigcercós (ERC)




Descanso un ratito de trabajar en este domingo lluvioso por aquí por el Sur de España y me conecto a Internet para leer las últimas noticias de la jornada y ¡zas! otra mentira de un político.  Es desmoralizador para mí,  mi mujer, mis hijas, mis familiares y mis amigos y mis conciudadanos que trabajamos, creamos riqueza y pagamos impuestos aquí en Andalucía. Somos para lo bueno y en lo malo como cualquier pueblo,  ni mejores ni peores. Somos como en  cualquier otro  lugar de esta Península  de historia tan agitada, ni más ni menos.

Este señor demuestra que no es ni de izquierdas, ni progresista,  ni republicano, ni nada de nada que no sea un irresponsable  que se dedica a  una calculada estrategia de crear enfrentamientos. Me entristece. ¿Esta es la idea de fraternidad entre los pueblos que algunos tienen?
Esto sólo es munición para los "guerra-civilistas" y para los  "anti-catalanes" y "anti-vascos" que en los últimos años tanto están proliferando. 
Creo que voy a salir corriendo y no voy a parar hasta llegar a Extremo Oriente. 
¡Snif! 

7.11.10

"Todas las personas se parecen a sus padres"



                               
La imagino sentada en su mesa atenta a las explicaciones de su profesor. Es una niña curiosa y muy perspicaz. Es voluntariosa y como decimos por aquí, muy zalamera. A todos quiere agradar y con todos quiere llevarse bien.  Es una niña que "cae bien" y que sabe estar en los sitios. En clase es obediente y muy trabajadora y disfruta aprendiendo y es muy querida por todos los que la rodean ; por supuesto por sus profesores. Tiene nueve años y es mi hija pequeña.  Por ser ella y no otra niña , su profesor de Conocimiento del Medio, el pasado lunes se sorprendió al verla llorar en su sitio, sin apenas hacerse notar, en plena explicación y sin motivo aparente alguno. Preguntó en voz alta qué es lo que le pasaba y ella agachó la cabeza y negó con un "nada". Finalizada la clase  se le acercó  y en un aparte le volvió a preguntar y entonces le dijo. Es que me ha recordado a "mi historia". Entonces el profesor lo entendió todo y comenzó a sentirse mal. Intentó consolarla lo mejor que supo y más tarde , realmente compungido me contó lo ocurrido y muy sinceramente  me manifestó su pesar por no haber caído en la cuenta de la singularidad de nuestra hija.

La clase iba de "La Reproducción Humana" y como ocurre desgraciadamente en muchos textos en España, para hacer comprensible los conceptos se asocia en exceso y de un modo muy simple y sin matiz alguno el hecho biológico de  reproducción a la maternidad-paternidad y a la formación de la familia.
Comprendo los sentimientos de mi hija cuando leían párrafos como el que sigue o contemplaba ilustraciones con el pie de foto como las que ilustran este "post"





                (Conocimiento del Medio de Cuarto de Editorial SM)

Desde siempre "su historia", "nuestra historia" ha sido vivida con la mayor naturalidad posible, convenientemente contextualizada y adaptada a la edad en cada momento. "Su historia" ha sido vivida en positivo siempre con la intención de minimizar aquellas situaciones en las que la vida le lleve a recordarla, a ponerla en primer plano; pero se comprueba que por mucha preparación que uno lleve, los sentimientos afloran y te pueden hacer sufrir cuando menos lo esperas.
Su hermana mayor, en teoría de carácter más  sensible, cuando pasó por este mismo tema no expresó pesar alguno, o quizás se lo guardó para sí , lo cual me preocupa.
Nosotras, las familias formadas mediante la adopción debemos saber que por muy preparados que estemos nunca podremos reprimir los sentimientos de nuestros hijos y debemos saber que el sufrimiento íntimo, personal,  siempre estará ahí y nuestra obligación es empatizar al máximo, sin minimizar y sin reprimir.
Mi hija pequeña lo pasó mal y yo, luego al saberlo sufrí con ella e intenté hacerle  comprender que ese sentimiento suyo también es mío, pero  lo que ella siente nunca lo sentiré yo.
Como niña inteligente y sana, no ha seguido dando vueltas al asunto y rápidamente se ocupó de otras cosas. Pero ella y yo sabemos que volverá a pasarle, volverá a pasarnos.
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