11.4.10

Honestidad <> Corrupción




Acabo de terminar la lectura de la novela de Qiu Xiaolong , “El Caso de las dos Ciudades” , que tiene como trasfondo la corrupción política y social en una China en pleno cambio, en plena expansión económica.

El honesto policía-poeta Chen Cao se ve investigando esta vez un caso de corrupción que surge en un Shanghai de desarrollo vertiginoso. La construcción y la exportación en una China que acelera su desarrollo como nunca había ocurrido, han favorecido la aparición de corruptos por todos los estamentos y que afectan también y sobre todo a políticos.

Éstos ven una oportunidad de enriquecerse y los espabilados de escalar socialmente y también de ser muy ricos.

Cuando el dinero se mueve y no hay escrúpulos ni control social o político, la corrupción está servida. Mientras leía pensaba en la condición humana y en que lo que subyace en el trasfondo de esta historia policiaca de corruptos vale igual para la China autoritaria y de partido único como para la España democrática y multipartidista.

No voy a decir que es lo mismo un sistema político que otro, ya que mi fé en la democracia y en la libertad es total, pero sí veo un cierto paralelismo en los comportamientos de las personas y en su actitud.



Crisis es oportunidad, es bien cierto, pero cuando uno ya tiene unos años se da cuenta de lo difícil que es que esta oportunidad fructifique, eche raíces y de fruto.

El panorama político es muy deprimente. La corrupción, que hunde sus raíces y se alimenta de una parte muy amplia de la sociedad española es la que nos ha llevado hasta aquí. La falta de conciencia ciudadana, de empatía social, el feroz egoísmo de muchos, donde lo comunitario no existe si no es para mi beneficio particular, es el perfecto caldo de cultivo para que surja una sociedad que ha vivido durante unos años en un espejismo de bonanza económica, pero que tenía los días contados, tenía fecha de caducidad, era pan para hoy y hambre para mañana.

El desarrollo inmobiliario surgió cuando la política de ordenamiento urbanístico cambió. Se liberalizó el suelo y así empezó la ambición de muchos particulares y cargos públicos que vieron la manera de enriquecerse de una forma rápida y los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas de financiarse de un modo también rápido y fácil.

Muchos vieron la oportunidad de poner su dinero a funcionar y pensaron que la compra de inmuebles, la subscripción de hipotecas que poco duraban puesto que rápidamente otro te la compraba junto con tu piso o casa que cada vez se revalorizaba más, para a su vez revenderla y así una y otra vez . Se pensaba que esta situación iba a durar infinitamente y mientras tanto, la vivienda cada vez se encarecía más y se construía más y más , por aquí y allá , sin miramientos, con dinero circulando con frenesí... Todo esto hizo pensar a muchos que esto era el desarrollo y la sociedad del bienestar.

Ahora nos llega la crisis , la depresión y ¿la oportunidad?


Es muy característico de amplia parte de la sociedad española el pensar que éxito social no está en la honestidad personal, en el trabajo, en el estudio, en la preparación, en la formación y en el ahorro y en el progreso paulatino que te llevan a ir mejorando tu bienestar personal y el de tu familia, en un camino de largo recorrido , de años; sino en el vivir bien y en el derecho a tener de todo desde el comienzo sin aceptar tener menos al principio para lentamente ir teniendo más, sino esperar la oportunidad que me venga de no sé donde que me dé el éxito que necesito y mientras llega quedarme en casa con la familia protectora (y financiadora) hasta que pueda salir por mi mismo del núcleo familiar, pero sin tener que haber "quemado" etapas, sin tener que haber empezado "con otra cosa" y en "otro sitio". Hay muchos así...


La fábula de la cigarra y la hormiga nos retrata muy bien. Somos felices cigarras que se divierten y tocan la guitarra durante el buen tiempo, despreocupada por un futuro que inexorablemente llega y te pone en tu sitio.

Las “hormigas” que también existen entre nosotros pero, no sé si en minoría o por lo menos no en cantidad suficiente como para hacer valer su criterio.

Si queremos salir de este bache en el que estamos ahora y ser una sociedad más sana y que esté preparada para los retos de crisis que puedan surgir en el futuro, necesitamos sobre todo educación, formación y conciencia de ser miembros de de una comunidad de ciudadanos.


Decía Borges que si por un solo día todas las personas actuasen con honestidad habría en el mundo una auténtica revolución que todo lo cambiaría. Esto no es posible, pero al menos no nos quedemos de brazos cruzados y eduquemos a nuestros hijos para que sean ciudadanos honestos y así ser más y más hasta constituir una mayoría suficiente para que los deshonestos sean menos influyentes en nuestra sociedad.

1 comentario:

  1. Anónimo1:17 p. m.

    muy lúcido y buen retrato de nuestra sociedad.Slo quiero añadir que esto acurre con una facilidad pasmosa porque los poderes publicos lo permiten legalmente ,y por supuesto son los primeros en aprovecharse Félix

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