22.2.09

Gestos inapropiados

hanna montana

En mis clases de primaria, cuando hemos necesitado  utilizar  la música para alguna  actividad, a los primeros acordes, siempre hay alguien que comienza a “tontear” de algún modo u otro. O bien  mueve  la cabeza compulsivamente, o se levanta y hace amago de bailar, o empieza a acompañar el tema tarareando….  Alguno más “se contagia”  y se le suma  y es ahí cuando intervengo y los llamo al orden para poder seguir con la actividad programada.  La mayoría de la clase no reacciona así, son sólo uno o dos, pero ocurre prácticamente siempre; no falla .

Algo que tiene cierta similitud con esto  me  ha ocurrido cuando en  un tema, un ejercicio o en un comentario surge alguna referencia a China o las   palabras  “china” o “chino”. En ese instante uno o dos alumnos hacen ese gesto de llevarse los dedos a los ojos y estirarlos, algún otro emite algún sonido del tipo “chin” , “chon”,  “chun”.  Son sólo uno o dos de toda una clase, pero como  ocurre con la situación que antes he descrito, siempre los hay.

Parece algo inocente y sin importancia, equiparable como he dicho antes a lo que he contado sobre  la música,  pero , a diferencia de la otra situación, cuando un niño hace  ese gesto de estirarse los ojos, o dice “chin” “chun”, puede incomodar a aquella persona que posea  rasgos asiáticos.  Puede  hacerla sentirse menospreciada e incluso ofendida o insultada.

Yo he vivido esa situación varias veces y confieso que me he sentido muy mal, algo más que incómodo diría. He sido testigo de la cara avergonzada de una niña china  cuando un compañero de clase  hacía “la gracia” de estirarse los ojos.   Si te pones en la situación de esa niña , “maldita la gracia”.

Es cierto que  no hay maldad en esos gestos en la mayoría de las ocasiones, pero debemos alertar de que no es apropiado hacerlo y que algunas personas pueden sentirse ofendidas por ello. 

Reflexiono sobre esto  al tener conocimiento de que desde hace un par de semanas se ha desatado un intenso y apasionado debate   en ciertos foros  de los Estados Unidos como consecuencia de la publicación de la foto que encabeza este “post”.

Es una  foto del ídolo juvenil Miley Cyrus ( protagonista de la serie  Hannah Montana)  con un grupo de amigos donde hacen ese gesto, para muchos “inocente” y “divertido”  de simular los rasgos orientales.

La divulgación de la foto ha provocado numerosas protestas, sobre todo en  la comunidad asiática.  Por el contrario, otros  defienden la ausencia de maldad en ese gesto de  “Hannah Montana”   y sus amigos,  lo minimizan y  le restan importancia .

Hay quien ve en “ese gesto” un fondo de racismo y pide a Disney  que sea contundente con la joven actriz, e incluso la despida.

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Miley Cyrus ha pedido disculpas .

La polémica  recuerda a la que suscitó en la prensa anglosajona el gesto  de estirarse los ojos  que realizó  en un anuncio  la Selección Olímpica Española de Baloncesto en los pasados Juegos Olímpicos.

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Tenemos el deber de tener presente siempre que esos gestos, que nosotros no sentimos, que nos pueden resultar incluso  “graciosos” o simpáticos, que minimizamos y a los que restamos importancia,   los  sufrirán todo su vida  nuestras hijas chinas. En numerosas ocasiones estarán presentes cuando algún “gracioso” diga :  “chun” ,“chin”,  “chen”… y seguro que como mínimo,  sentirán incomodidad.

5 comentarios:

  1. Anónimo9:31 p. m.

    Hola Jose Luis,
    Antetodo, felicitarte por tu blog que leo siempre que puedo. Me ha llamado la atención tu comentario sobre el gesto de Hanna. Mi hija nació en Nanchang hace 9 años y no solo no le da importancia al gesto sino que ella misma lo hace a veces cuando quiere indicar que alguien es chino.Para ella es tan natural como bajar la mano para indicar que alguien o algo es bajo o levantarla paran indicar que es alto. ¿No estaremos todos exagerando? Pienso que nuestras hijas le daran importancia las cosas en la medida que nosotros le demos. Todos somos diferentes y todos somos iguales. Hemos de aprender que los demás no siempre se estan riendo de nosotros. Yo llevo gafas desde que tenia 6 años. Siempre he sido diferente pero no me ha preocupado. Nuestras hijas son diferentes pero, a no ser que veamos comportamientos violentos creo que nos debemos darle más importancia a los pequeños gestos que todos hemos hecho en un momento u otro.
    Rosa

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  2. Gracias Rosa por tu comentario y sobre todo por leerme.
    Quisiera aclararte que comparto contigo el deber que tenemos de no exagerar en estos temas. Muchas veces el celo excesivo o ser demasiado puntilloso con ciertas cosas produce efectos contrarios a los que deseamos, pero tampoco debemos minimizar los efectos que ciertos comportamientos, sobre todo cuando afectan a los sentimientos, pueden provocar en las personas. En este caso es en mis hijas en las que pienso.
    A los que no tenemos rasgos orientales nos parece del todo natural hacer ese gesto , así como es normal en niños pequeños en determinadas circunstancias. Todos lo hemos hecho alguna vez y no tenemos intención de ofender. También el gesto que hicieron los jugadores de baloncesto fue sin ninguna intención y a la mayoría de los chinos no les supuso incomodidad ninguna, pero... yo me pregunto si es tan aceptable hacerlo ante alguien con rasgos asiáticos, solo por hacer gracia, estando esa persona presente en un contexto donde nadie más tiene esos rasgos. Yo me pregunto si mis hijas ante ese gesto, o ante chistes sobre los chinos (alguno muy grosero para referirse a la forma de los ojos) será capaz de mantener la compostura y no sentirse afectada.
    A una persona con gafas, o bajita no se le señala una vez y otra con un "¡Mira! Un bajito", "Mira , un niño con gasfas"...
    Si nuestras hijas pudiesen sentirse mal al ser señaladas con frecuencia, debemos empatizar con ellas y sus sentimientos y hacerles ver que es normal sentirse mal, o incómodo en determinados casos puesto que no es correcto ir señalando a las personas y no minimizar hasta el extremo de que puedan sentir que tienen sentimientos erróneos frente a los demás , si es que se sienten incómodas.
    A esto me refería. Por supuesto que nunca hay que exagerar ni sacar las cosas de contexto ni de quicio.

    Saludos y gracias de nuevo por leerme

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  3. Hola Jose Luis,
    Yo aun estoy intentando averiguar qué cosas debemos tomarnos en serio y a que cosas tenemos que restales importancia.
    Es complicado este tema, e imagino que según vaya viendo lo que a mi hija le molesta, iré tomando conciencia.
    Yo era de las de gafas, aparato y algunos kilos de más, y creo que todo esto influyó en mi forma de ser, independientemente de que me dijesen algo o no. Mi prima, por ejemplo, en mis mismas circunstancias, no tuvo nunca ningún problema.
    Hay gestos, frases, caras, que pueden o no molestar, según el carácter de cada uno y según el humor con el que te pille ese día.
    Pero es verdad que cosas que a nosotros nos resultan meros gestos, algo sin importancia, puede incomodar a alguien.

    Jose Luis, siempre me haces pensar y eso me gusta,
    felicidades

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  4. Anónimo10:32 p. m.

    Hola José Luis, me sumo a las felicitaciones por tu blog, a mí me gustan mucho tus consejos de libros y pelis y algunas de tus reflexiones me hacen también pensar.

    Yo estoy en la misma situación que Elén: aún estoy averiguando qué es "para sentirse ofendido" y qué no lo es. En nuestro caso, nos encontramos un montón de veces con el comentario sobre nuestro hijo (bio, de 4 años) que se parece a tal o cuál abuelo. Y eso delante de nuestra hija (hunanesa, de 3 años, hace 10 meses con nosotros). Aún son pequeños, pero dentro de 2 telediarios ya se enterarán y me imagino que no le hará ninguna gracia a la niña escucharlo. Y es una cosa que la puede decir (de hecho lo dice) la persona con mejores intenciones del mundo.
    En mi opinión, los padres tenemos 2papeles: enseñar a nuestros hijos a lidar con estas "pequeñas/grandes" chorradas que les van a afectar,pero también tenemos que hacer proselitismo con el hecho de que algunas cosas ya no son "políticamente correctas" (chistes de homosexuales, sobre "tías buenas",.....aún siguen a la orden del día, pero mucho menos que hace 10 ó 20 años)
    Uff qué rollete me ha salido ;-)
    Buenas noches
    Adriana

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  5. Eduardo Cabrera5:53 p. m.

    También me parece excesiva protección la que propones. Ojalá eso fuera lo máximo que nuestras hijas van a tener que aguantar.

    Mirando la botella medio llena, en realidad estas cosas hacen cotidiana la realidad (que son chinas, estupendas y orgullosas chinas) para ellas y su entorno y además fortalecen su carácter (si las acompañamos adecuadamente en su comprensión del hecho).

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