5.3.09

Little Red Flowers, de Zhang Yuan

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Acababa de cumplir once añitos. Por mi talla aparentaba un par de años menos y estaba delgado. Una enorme maleta verde de cartón encerraba todas mis pertenencias. Toda mi ropa tenía bordado un número; que aún recuerdo, el 2586.

En un autocar Setra Seida y tras nueve horas de carretera llegábamos a Cheste, Valencia. En la Universidad Laboral iba a pasar los cuatro años siguientes. Sólo regresábamos a casa en vacaciones de Navidad, Semana Santa y Verano.

Era el año 1969. Miles de niños como yo vivíamos en un internado gigantesco, muy moderno, con muy buenos profesores en general. La formación era excelente y aprendí mucho. Le debo mucho a Cheste, pero… estaba solo. Estábamos solos.

Tengo una imagen en mi memoria: miles de niños que al amanecer formábamos auténticos ríos humanos camino del comedor hacia donde nos encaminábamos en silencio casi. Nadie nos lo imponía. En aquellos tiempos nosotros, los niños que vivíamos lejos de casa, que procedíamos de toda España (los había incluso del Sahara) quizás por nuestra educación, por nuestra situación, o por ambas cosas éramos niños dóciles, quizás algo tristes. Pocos eran los que se hacían notar en rebeldía. Eran unos tiempos tan diferentes….

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Pienso en esto ahora que me ha venido a la memoria la película que vi hace un par de semanas “Little Red Flowers” de Zhang Yuan.

La protagoniza un niño que es ingresado por sus padres en un internado de Pekín. Deben trabajar y no tienen tiempo para atenderlo.

El de Cheste, en el que yo estuve, era un centro, al que nos llevaron nuestros padres para que tuviéramos un futuro mejor. Una oportunidad de formación para poder después seguir estudiando y progresar en la sociedad.

Eran otros tiempos y se tenía otra mentalidad.

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Veo un cierto paralelismo entre el ambiente del internado de la película de Zhang Yuan y el que yo viví en Valencia. No en la forma pero sí en el fondo, en lo profundo de los sentimientos que me trasmite la película. En muchas cosas me he sentido identificado y han regresado a mí recuerdos de entonces.

El protagonista de Little Red Flowers es un niño rebelde. Es alguien que no se adapta al grupo, a la uniformidad, a las normas. Sorprende la docilidad de unos niños tan pequeños. Parece irreal, pero puedo asegurar que en el fondo éramos así., en China y en la España de entonces. La mayoría de nosotros en Cheste éramos tranquilos, sumisos.

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Todo esto me viene a la cabeza ahora que contemplo a mis hijas jugando delante de mí. Ellas durante un tiempo vivieron en un orfanato, que también es un internado. Seguro que eran queridas y atendidas por eficientes trabajadoras . Alguna quizás no sería amable con ellas. Otras se mostrarían frías en exceso quizás…. Vivían con niñas en similares circunstancias, pero a diferencia de mí, ellas no tenían una casa a la que volver cuando llegasen vacaciones. De no estar con nosotros , ¿estarían aún allí? Lo he pensado muchas veces.

3 comentarios:

  1. Anónimo12:05 a. m.

    que remedio que ser tranquilos y sumisos, si no lo eramos nos daban palos.

    Yo tenia seis años y no sabía cuanto tiempo pasaría allí, al final tuve suerte y solo fue medio año, pero jamás se me olvidará, cuando me restregaban el cuerpo con un estropajo, cuando me decían que mi madre probablemente se moriría y tendrían que darme en adopción. No me olvido de los niños huerfanos que allí vivían, siempre con la esperanza de que una familia les adoptara y soñaban con que sus padres, los que les acogieran serían ricos, guapos y muy buenos y les comprarían muchas cosas. Los domingos venían parejas a mirar los niños y se preparaban ilusionados con la esperanza de ser los elegidos. Mientras me lo contaban, yo solo soñaba con que mi madre se pusiera pronto buena y me sacara de allí. con no tener que volver nunca a aquel horrible lugar.
    Sucedió en España en 1973

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  2. Gracias "Anónimo" por tu comentario.
    Espero que aquel medio año en aquel lugar tan horrible no te haya dejado ninguna huella.
    En Cheste nos trataban muy bien. Era un lugar muy "avanzado" para la época (podría decirse que era casi como un oasis de libertad en pleno franquismo) La pedagogía que empleaban los profesores y el trato de los "tutores" en general era muy correcto.
    Como comento , el problema era que éramos niños y estábamos solos, sin nuestras familias. Al ver "Little Red Flowers" me vinieron los recuerdos de aquellos años.

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  3. Hola, José Luis, buscando comentario de esta película he visto tu entrada.

    La película me ha parecido enormemente triste, todo el tiempo pensaba: esto es un orfanato... no tiene cartas de sus padres ni nada. Tampoco esa intimidad, ni besos, ni nada. Aunque visto lo que dices de tus niñas no debe de ser eso tan malo.

    Lo de los internados españoles es otra historia. Yo no los viví porque estoy en una ciudad con instituto y en aquellos tiempos no había un instituto en cada esquina ni el transporte era tan sencillo. Fui, sin embrago, un tiempo a un colegio privado donde las chicas de los pueblos solo iban a casa como tú dices, en Navidad, Semana Santa y el verano, que afortunadamente era de tres meses muy largos.

    Soy solo un poco mayor que tú y he trabajado ¡y vivido! en una Laboral... una habitación de tutor de planta no era de tirar cohetes y máxime cuando se está muy cerca de cumplir los 50 :P. Mis compañeros que habían sido alumnos eran y son gente estupenda. Otros que solo habían sido profesores comentaban que el alumnado era muy bueno y que fue devaluándose en todos los conceptos, al pasar a ser institutos normales.


    A Anónimo, qué duro y que triste esos meses. Nuestra vida es la infancia y todo es poco par recibir cariño, ni juguetes ni historias raras: cariño, abrazos, sentirse muy amado, eso es lo que nos importa.

    Seguiré mirando tu blog para ver de qué va la adocpión y tus hijas.

    Saludos

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