17.11.07

¿Cuánto "China"?


En una ocasión, mi hija pequeña (seis años) me dijo medio en broma algo parecido a “te tienes que portar bien con nosotras si no voy a ir a China y se lo diré a mis cuidadoras”. La mayor (nueve años) en varias ocasiones, en un tono relajado y sin reproche alguno nos ha dicho “Siempre nos cuidaréis ¿verdad? Lo prometisteis cuando fuisteis a recogernos”. En nuestra cotidianidad, estas preguntas no son frecuentes. El tema de la adopción, del origen de nuestra familia, apenas sale. Tampoco sale muchas veces en nuestras conversaciones China, aunque sí nos hacen alguna que otra pregunta con motivo de una referencia en la tele, o por los estudios, o alguna curiosidad. En nuestro día a día, China no está muy presente que digamos ( yo particularmente sí tengo mi interés muy enfocado a China) Tenemos algunos elementos decorativos en la casa que permanentemente nos recuerdan nuestros vínculos con China. Vestimos a las niñas con trajes tradicionales de China (les encanta) en reuniones-aniversario con otras familias con hijas nacidas en China. Aprovechamos cada oportunidad que se nos presenta para hablar (siempre en positivo) de China. Asistimos a representaciones de danza y música chinas siempre que tenemos ocasión (pocas ocasiones, la verdad). Vamos con cierta frecuencia a restaurantes chinos, sobre todo uno cerca de casa al que les encanta ir a las niñas y donde siempre conversamos amigablemente con los propietarios. Comentamos (pero no celebramos) las fiestas tradicionales de China pero sí celebramos mucho "el día en que nos abrazamos por vez primera en China" y vemos los vídeos de esos días...
Le hemos planteado a las niñas asistir a clases de chino, pero hasta ahora sin éxito. No quieren y nosotros no queremos forzarlas en este tema.
Procuramos que la naturalidad, tanto en el tema de la adopción, como en lo relacionado con China, sea nuestra norma y que nuestra guía, el eje de nuestro comportamiento para con los orígenes de nuestras niñas sea el respeto y la transmisión del orgullo del país donde nacieron, así como que perciban la naturalidad y normalidad de nuestra familia.

Pero la duda sobre si lo estamos haciendo de modo correcto está siempre ahí.

Me viene todo esto a la cabeza porque ayer leí otro artículo de Jeff Gammage en el excelente blog de adopción que tiene el New York Times.

Se plantea Jeff más o menos estas mismas cuestiones que antes he expuesto. ¿La presencia de China es suficiente para nuestras hijas? ¿Es demasiada, o demasiada poca? ¿Tendrán algunos reproches que hacernos cuando sean adolescentes a este respecto? Jeff se plantea la validez de esta “cultura” un tanto “naif” o “de turista” (son palabras mías) ya que nosotros no somos chinos. Dice “ no tenemos China en Nueva York, pero tenemos Chinatown”...

Me ha llamado poderosamente la atención un párrafo en el que dice Jeff Gammage que una amiga china de Pekín, de visita en América le dice más o menos que eso de llevarlas a clases de danza china o comidas de la festividad de Año Nuevo Chino es una ingenuidad y de poco sirve ya que sus hijas , dice “no son chinas, son norteamericanas” Por el contrario Jeff afirma que “irónicamente” en los EE UU , se ve a sus hijas como “completamente” chinas (wholly, fully Chinese)

Aquí en España no creo que se vea a nuestras niñas “completamente chinas”, si en los rasgos claro, pero no en cultura. Más bien pienso que aquí la mayoría tiene la visión de la amiga china de Jeff.

En definitiva, no sé si este camino que seguimos es el correcto y no sé si cuando sean adolescentes nos echarán algo en cara. Su madre y yo, día a día procuramos integrar todo esto de la mejor manera que podemos y sabemos siempre de un modo natural y sin artificiosidades y con los principios de empatía y respeto por el origen y con mucho, mucho amor.

Del artículo de Jeff Gammage, me ha conmovido especialmente la reflexión que hace sobre el orfanato de sus hijas: Su hija mayor le pide ir a visitar a sus cuidadoras, dice su hija que le gustaría visitarlo “no por mí sino por ellas, se alegrarán de verme, va a ser una sorpresa”. Jeff sabe que seguramente ninguna cuidadora (dado lo poco que les pagan y el tiempo que ha pasado) estará ya allí para reconocerlas, ni tampoco se acordarían si estuviesen.

Ese deseo de su hija, enlaza con el sentimiento que mis propias hijas han expresado cuando hablan de sus cuidadoras, como he escrito al principio. Reencontrarse con ese pasado es el deseo inconsciente quizás de recomponer completamente la pieza de ese puzzle que les falta y que siempre les faltará. En su inocente imaginario, nuestras hijas se han formado un vínculo con las anónimas cuidadoras que quizás nunca existió como ellas imaginan. Esas personas, ese lugar, esos elementos de los primeros meses de sus vidas tan emotivamente significativos para ellas, ya no están, ni nunca estarán... quizás.

5 comentarios:

  1. Pienso que hcéis lo correcto y que ellas no os recriminarán nada.Quizá cuando sean mayores, investiguen más sobre China,es lógico que les atraiga la cultura china,porque saben que son sus orígenes,no porque se identifiquen con ella.Por cierto, tienen que estar preciosas vestidas con esos trajes.

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  2. Eduardo Cabrera9:24 a. m.

    Pues yo sí creo que os lo van a recriminar, nos van a recriminar todo en la adolescencia. Esto será así porque así somos las personas. Yo tengo hijos no chinos y estoy seguro que me van a recriminar en la misma, mismísima, medida que mi hija china cualquier cosa que sus "hormonas" les demanden en ese momento.

    En serio, digo esto porque comparto con vuestra familia la naturalidad del hecho de la adopción y la satisfacción y orgullo inmenso de que mi hija sea china, cosa que le transmitimos constantemente. PERO ella no tiene por qué compartir esa satisfacción y orgullo, al menos hasta que no madure y lo vea como nosotros, mientras tanto, eso será un elemento diferenciador que puede en virtud de su autoestima del momento, parecerle una ventaja o un inconveniente.

    A modo de ejemplo, nuestros hijos y especialmente mi china (máximo cariño en el apelativo y además una forma de recordar las cosas) conocen desde hace 1 año los conceptos de padres biológicos y padres "del corazón" y no se sienten incómodos con ello. Por contra, desde hace un par de meses mi chini ha decidido que prefiere no ser china (y tiene mucha autoestima, es bastante lider con sus amigas de clase y del barrio).

    No la estamos forzando, al contrario, entendemos que esto es natural, unas niñas lo llevarán estupendamente siempre, otras fatal siempre, y otras irán gradualmente teniendo momentos de mejor y peor aceptación del hecho.

    En cualquier caso, sus papás del corazón darán el máximo posible en lo que a paternidad se refiere de forma que siempre tengan el mejor referente que seamos capaces de conseguir.

    Después de todo este rollo, lo que quiero decir, José Luís, es que personalmente trato de que en el futuro NOSOTROS, los padres, no tengamos nada por lo que recriminarnos, por dejadez, por no estar atentos, por confiar en que "todo irá bien" sin ocuparse de su integración, su conocimiento de los orígenes, etc. Nuestra forma de actuar coincide muchísimo con la vuestra, quizá con una menor implicación con China, pero en la misma línea. Y en eso estamos. Ah, una cosa, lo mismo es para el resto de los hermanos, se toman decisiones con la información que se tiene en ese momento y con la mejor disposición posible, el resto no está en nuestras manos.

    Pero vamos, termino como empecé, estoy seguro que en la adolescencia nos vana recriminar hasta el color de los pasadores del pelo que les compramos con 4 años ;) Y así debe ser, no? :)

    Un abrazo.

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  3. Hola Jose, espero que usted y su familia esten bien. Yo lei el libro de Jeff Gammage y estoy siguiendo el blog. Todas esas preguntas me las hago yo. Tambien estoy segura al igual que Eduardo, que cuando nuestros hijos lleguen a la adolescencia nos van a recriminar hasta el color de los pasadores.

    Yoli

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  4. Me encanta todo lo que tenéis que decir.

    Es interesante como algunos de nosotros nos preocupamos tanto y nos esforzamos tanto para hacerlo todo bien mientras otros parecen ni pensar en esto...

    Por mi parte, me preocupa mucho. Pienso que una buena educación, un niñez lleno de cariño y amor - y de buena comunicación y dedicación por parte de los padres - es el mejor regalo que podemos dar.

    Igual durante la adolescencia nos recriminarán - pero creo que al final de todo llegarán a apreciarlo. Creo que cuando critiquen - si sabemos que realmente nos hemos esforzado al máximo, tendremos paz a pesar de todo.

    Lo importante es que salgan bien y que sean felices - y si es así, pues que me da igual lo que digan :)

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  5. Gracias essan, Eduardo, Yoli y Brenda por vuestros comentarios. Lleváis razón: en la adolescencia todo se pone en cuestión. Espero que ese período pase sin excesivos conflictos y seamos lo suficientemente serenos y sabios para lidiar con nuestras adolescentes, sin meter en exceso la pata.
    Saludos

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