21.4.09

Universo del Silencio

“El silencio es el único amigo que no traiciona”

                                                                                     Confucio

He empezado la lectura de “Las orquídeas  rojas  de  Shanghai”, de Juliette Morillot.  Lo compré hará casi un año y hoy le ha tocado el turno.

El libro, basado en hechos reales,   trata sobre las esclavas sexuales que utilizó el ejército japonés en su campaña de expansión en Asia durante la primera mitad del siglo pasado  y principalmente durante  la Segunda Guerra Mundial. 

las orquideas

Esta mañana, antes de irme al trabajo, he empezado con el primer capítulo y he leído una frase que me ha hecho reflexionar y que me ha acompañado durante la jornada:

“El universo del silencio tiene la ventaja de que no ofrece un punto de apoyo al enojo de los demás“

Soy una persona que habla en exceso. Tengo a veces una especie de incontinencia verbal que me ha ocasionado algún que otro problema.  Cuando charlo con los demás , lo hago con vehemencia y a veces, ésta,  es interpretada como tozudez o intransigencia por aquellos que no me conocen en absoluto o sólo superficialmente.

Me he dicho a mí mismo que debo guardar silencio con más frecuencia y no ser tan impulsivo a la hora dar mi opinión, valoración o sugerencia sobre esto o aquello. Además ser tan locuaz te hace correr el peligro de que los demás, llegado a un punto,  no presten atención a tus palabras….

Quisiera vivir más en ese “universo de silencio” en el  que a algunos les va tan bien. Conozco personas que no dejan translucir casi nunca, o en muy contadas ocasiones sus críticas, sus reproches ante esto o aquello, sus ideas morales o políticas y a los que le va muy bien así.

Me digo una y otra vez  que la prudencia no está reñida con la expresión de tus ideas e intento aplicármelo, pero me cuesta…

No sé si el libro me gustará, pero ha tenido la virtud de hacerme pensar desde el primer capítulo.

Lección para hoy: Escuchar más, actuar más y hablar menos.

13.4.09

Menos es más

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Hemos pasado unos días de descanso en plena naturaleza. Alejados de cualquier núcleo urbano y sólo acompañados por el continuo rumor de un río y por el trino de los pájaros, hemos vivido una semana dedicados a la simple contemplación del pasar del tiempo, sin más pretensiones, sin prisas y sin planes, salvo cosas sencillas como dónde vamos pasear o qué preparamos de almuerzo…

Este sosiego y cambio radical del ritmo, sin televisión, sin Internet, sin periódicos y sin prisas, te hace mirar hacia adentro y pensar sobre tu propia cotidianeidad.

Hoy, de vuelta en casa y de regreso a las jornada de trabajo, a la planificación de los tiempos, incluso a la programación del tiempo de ocio, pienso en lo cierto de la aseveración de que muchas veces “menos es más”.

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Cuando uno se rodea de estímulos y se ve obligado a una permanente discriminación de los mismos y a una continua evaluación de qué tiene más peso o más trascendencia o valor para nuestra vida, resulta , a la postre, algo que puede llegar a agotar.

En los últimos tiempos, es tal la cantidad de información que tenemos a nuestra disposición , que apenas nos da tiempo a digerirla y corremos el riesgo de indigestarnos y bloquearnos por exceso.

Cuando comencé este blog, las noticias de China y páginas asociadas al tema de adopción , no eran tantas como ahora. Siempre había algo destacado sobre lo que reflexionar, comentar y compartir, pero ahora es tan enorme el volumen de temas disponibles,y de asuntos y comentarios interesantes, es tal la cantidad, que no me queda tiempo , y por simple agotamiento a veces, apenas ni ganas para reflexionar sobre ellos…

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