30.11.08

AHORA

time

"Fugitivo relámpago es la vida,

Que apenas si da tiempo a sentir su pasar.

Inmutable es la faz de la tierra y del cielo;

Mas cuan súbito el cambio de nuestro propio rostro."

Li Bai

Estos días fríos de final de otoño son los apropiados para buscar ese rincón de nuestra casa donde nos sentimos confortablemente y detener un tiempo nuestra ajetreada vida. Los días se suceden de un modo frenético. Cada vez con más frecuencia me sorprende darme cuenta de que otra semana ha terminado.

El tiempo, su percepción, es algo que con el paso de los años se modifica y llegamos a un punto en los que los días se precipitan uno tras otro hasta que asombrados nos damos cuenta que van pasando los años…

“¿Cómo es posible? Si parece que fue ayer cuando…”

Echo de menos esos veranos eternos de mi infancia.Esas aburridas tardes lluviosas sin poder salir a la calle. La clave quizás estaba en que cuando se era un niño se vivía “el ahora” con intensidad. Apenas se miraba “atrás” y tampoco te preocupaba el futuro, que imaginabas eterno, largo, como esos días de lluvia, como esos veranos.

Nuestras hijas se hacen mayores muy rápidamente y nuestra vida de adultos nos hace olvidar que esa infancia que para ellas es lentitud e intensidad a un mismo tiempo, si no la compartimos, se nos va, se nos escapa y un buen día comprobamos lo rápido que ha pasado todo, lo mayores que están. Nos miramos al espejo y comprobamos que nuestro rostro tiene más arrugas y nuestro pelo cada día es más gris y el tiempo ha pasado… y no retorna.

Quizás deberíamos recordar nuestra infancia y como hacíamos cuando éramos niños, aligerarnos de tareas en la medida de lo posible y no pretender llenar todos nuestros minutos con actividades, con planes para luego, para mañana, para la semana próxima, el mes próximo …

Es mejor a veces sentarse un rincón confortable de nuestra casa y no hacer nada, no planear nada. A veces “menos es más”. Detener ese tiempo frenético y hacer como cuando éramos niños. Seguro que de ese momento de “inacción” (Wu Wei) surgen ideas que nos mueven a hacer cosas que nos llenan, que nos agradan y para las que no existe el tiempo… , cosas que siempre dejamos "para luego" , "para la semana próxima", que llega inexorable y entonces caemos en la cuenta de que no hemos hecho nada, salvo llenar minutos de planes , en nuestra ordenada, racional mente adulta....

Es tiempo del AHORA.

hojas que caen

"Ni el agua que transcurre torna a su manantial,

Ni la flor desprendida de su tallo

Vuelve jamás al árbol que la dejó caer."

Li Bai

"Sentado solo entre los bambúes,

Toco el laúd y silbo, silbo, silbo.

Nadie me oye en el inmenso bosque,

Pero la blanca luna me ilumina "

Wang Wei

15.11.08

¿Somos tan distintos?

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Si hay algo que nos preocupa a todos los padres con hijos de rasgos diferentes a los de la mayoría, es el racismo.

Ser discriminado por unos rasgos es algo que puede producir dolor y en algunos casos mucho sufrimiento.

Hacer frente a las actitudes discriminatorias por razones de etnia y/o cultura requiere estar provisto de una serie de asideros mentales en los que apoyarse para poder relativizar estos comportamientos.

Entre estas herramientas para hacer frente al racismo está, en mi opinión, poseer una fuerte autoestima, así como un conocimiento razonable, sin exageraciones de “lo que hay ahí fuera”. Esto ayudará a nuestros “hijos diferentes”, a hacer frente a las situaciones en las que seguro se verán tarde o temprano y donde nosotros no estaremos para echarles una mano.

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He terminado la lectura de un estupendo libro que se titula “Bajo Presión”, de Carl Honoré y entre muchas otras cosas interesantes, habla de cómo nuestros hijos, en esta sociedad hiperexigente, competitiva y acelerada, están (aparte de muy presionados , tema principal del libro) sobreprotegidos y vigilados y donde no hay cabida para que ellos sean los que sepan valorar los riesgos de las cosas. Criados en un burbuja de felicidad, aséptica y segura, no les educamos para saber esquivar las dificultades, los riesgos y los retos que la sociedad les plantea.

Pienso en mis hijas. Sus rasgos van diciendo a la sociedad su procedencia y son "un plus" de potenciales dificultades en una sociedad mayoritariamente distinta a ellas en rasgos, que no en cultura. Los problemas pueden surgir en la asociación que muchas personas hacen entre rasgos y cultura.

Es todo un reto educar a nuestras hijas para que sepan lidiar con los problemas añadidos que sus rasgos puedan plantearles, pero el desafío está en hacerlo sin pasarse en las precauciones, en las prevenciones.

Pienso que si es positivo para todo niño acostumbrarse a salir fuera de la protección del hogar, a acostumbrarse a reconocer , valorar y en la medida de lo posible , evitar los peligros, más lo es para nuestras hijas. El salir fuera de la burbuja protectora de nuestra familia, de nuestro entorno más inmediato, les hace mucho bien.

Sentirse diferente puede ser algo enriquecedor o una carga que arrastrar. En nosotros está ser unos guías adecuados, para que "su diferencia" sea motivo de orgullo y nunca suponga una carga.

Anteayer estuve viendo unos vídeos (en inglés) donde se reflexiona sobre la idea de “raza” a través de los testimonios de diferentes familias mixtas. El mundo camina hacia familias como las que aquí se muestran . Grupos familiares cuyos miembros poseen rasgos étnicos y procedencias culturales diversas.

Es muy interesante también la web RACE: Are we so different?

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Nuestras hijas, nuestras familias, no son en absoluto diferentes, pero muchos miembros de la sociedad así nos lo hacen ver.

Queda mucho que aprender: RAZA ¿somos tan distintos?

9.11.08

"Un caballero de verdad debe preocuparse por todos"

bai Juyi

Bay Juyi

Muchas veces he pensado en lo afortunado que soy. La vida me ha regalado miles de momentos de gozo y también de otros menos gozosos, así como de un puñado de momentos tristes, algunos de ellos muy tristes.

En ocasiones, cuando estamos contentos, cuando nos sentimos bien, de repente nos da por pensar en los que no lo están pasando tan bien. Es natural que surja en nosotros un cierto sentimiento de culpa por estar a gusto cuando otras personas sufren.

Hoy me desayuno con noticias terribles del conflicto olvidado del Congo, donde centenares de miles de personas están sufriendo y yo, tan a gusto miro a mis hijas mientras desayunan. Estamos sentados calentitos en la mesa camilla. Afuera brilla el sol prometiendo un domingo delicioso de otoño...

Constato una vez más que que no hay nada nuevo bajo el sol cuando me acuerdo de un poema de Bai Juyi, poeta de la Dinastía Tang, que se titula “Mi nueva túnica enguatada”. Lo releo y me doy cuenta que pone de manifiesto estos mismos sentimientos y estas mismas reflexiones, pero expresadas, en mi opinión, con belleza, con certeras y sencillas pinceladas de la vida cotidiana que trascienden una época y una persona concretas para hacerse universales e intemporales.

La tela de Kuilin es blanca nieve,

y el algodón de Wu, nube blanda.

Resistente tela, gruesa manta:

Así es mi túnica nueva.

¡Y que bien me abriga!

Me la pongo de madrugada,

y estoy sentado con ella hasta la noche.

También con ella me cubro,

y duermo cómodamente

hasta que despunta el alba.

He olvidado ya el riguroso invierno.

Me encuentro en la benigna primavera.

En la noche avanzada,

Una idea me embarga.

Me paseo por la alcoba,

palpando mi ropa.

Un caballero de verdad

debe preocuparse por todos.

¡Cómo puedo conformarme

con mi propia felicidad!

Ojalá se hiciera una túnica

de miles de leguas de largo,

que cubriera la inmensa Tierra,

de modo que todos quedaran

cómodamente abrigados

4.11.08

"La avaricia rompe el saco" (nuestro saco)

avaricia

En estos días de inquietud económica, está quedando claro que  los poderosos no pierden nunca. El poder económico  deja de tener beneficios , a veces escandalosos y lentamente  deja ver que la solución son los despidos y la ayuda económica del  Estado, de todos.  Nuestro dinero, el de nuestros impuestos, sale en ayuda de los más poderosos para que el sistema no se colapse.

Parece razonable que sea así y ojalá sirva y lo notemos pronto porque los más humildes son los que más pierden y más lo necesitan.

La avaricia  y las ansias de poder de unos pocos dejan a la mayoría en estado de inquietud cuando no desesperado por su situación económica.

De esta crisis deberíamos salir todos un poco más sabios y hacer nuestro, interiorizar,   ese dicho español que me contaban de pequeño " no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita".  Se es así más feliz y más libre.

Los modelos sociales no deben ser de ahora en adelante estos que aspiran “al pelotazo” al ascenso social vertiginoso a través de un éxito económico producto de la especulación. Muchos son los que juegan a poderoso y lentamente van perdiendo no sólo su dignidad sino también  su libertad.

Escribía sobre esto, ya en el lejano siglo XIII, la poetísa Guan Zhongji en este bello poema que titulaba "Canto del barquero"

barquero

La cumbre del Poder

a que aspiran los hombres

es ser príncipe o rey,

con fama, glorias y comodidades,

pero sin libertad.

Yo prefiero algo mejor.

Tomar una barquilla,

Disfrutar de la luna

Y, cantando algo al viento,

Alejarme de este mundo.

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